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El líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador
anunció este domingo que se separa del Partido de la Revolución Democrática y de
las demás colectividades que lo postularon como candidato presidencial
el 1 de julio, para trabajar por la "transformación de México" desde la
organización Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

"Voy a dedicar toda mi imaginación y trabajo a la causa de la
transformación de México; lo haré desde el espacio que representa
Morena. Me separaré de los partidos del Movimiento Progresista", anunció
ante el clamor de decenas de miles de seguidores en el Zócalo de la
capital mexicana, bastión de la izquierda.

"No es una ruptura;
me despido en los mejores términos", afirmó, añadiendo que se va con su
"más profundo agradecimiento" a los dirigentes y militantes de la
coalición -integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD),
el Partido del Trabajo (PT), y el Movimiento Ciudadano (MC)- por su
"apoyo y su respaldo".

Tuvo una mención especial para los
miembros del PRD, partido en el que estuvo desde su formación, del que
fue militante durante 23 años, así como dirigente nacional y cuyos
líderes, aseguró, siempre le dieron su respaldo, algo a lo que él
correspondió con "lo mejor" de sí mismo, "entrega y dignidad".

Esta decisión, aseveró, "ayudará a renovar y fortalecer" el Movimiento
Progresista, con el que se comprometió a "caminar juntos" y llegar a
acuerdos para actuar como "una sola organización" siempre que se trate
de la "defensa del pueblo mexicano, del patrimonio nacional y de la
transformación del país".

A partir de ahora, López Obrador
afirmó que trabajará desde Morena, organización constituida en enero de
2011 como plataforma de apoyo a su candidatura presidencial y de la que dijo que tiene por objetivo "organizar, concientizar, defender al
pueblo y a la nación".

Durante un acto en el que se pudieron
escuchar numerosos gritos de apoyo y ánimo por parte de los asistentes,
el líder izquierdista reiteró su rechazo al fallo del Tribunal Electoral
que declaró el pasado 31 de agosto válidas las elecciones de julio.

Asimismo, se negó a reconocer al presidente electo Enrique Peña
Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), una postura que,
dijo, forma parte del plan de desobediencia civil pacífica que
desarrollará a través de Morena.

El PRD, que acompañó en todo momento a López Obrador
en su infructuosa tentativa de invalidar las elecciones por la vía
judicial, manifestó el pasado viernes "una posición de respeto a la ley y
el Estado de derecho", en alusión al fallo del Tribunal Electoral que
ratificó el triunfo de Peña Nieto en los comicios.

Muchos seguidores de López Obrador
han criticado la actitud "colaboracionista" de la dirigencia del PRD
con las autoridades que avalaron el triunfo de Peña, y desde hacía
varios días los medios de comunicación especulaban sobre la separación
del líder izquierdista de los partidos que lo postularon.

El
excandidato anunció que el 12 de septiembre se celebrarán consejos
distritales del Movimiento, entre el 10 de octubre y el 11 de noviembre
estatales, y uno de carácter nacional previsto del 19 al 20 de
noviembre, en los que se decidirá si la organización se constituye en
partido político.

"Lo primero es consolidar la estructura
interna de Morena, manteniendo el carácter incluyente, pues continuará
siendo espacio abierto a ciudadanos, corrientes de pensamiento y clases
sociales diferentes", dijo.

Antes del discurso del
excandidato, la dirigente juvenil de Morena, Luisa María Alcalde,
enlistó las acciones de desobediencia civil que llevará a cabo la
organización para reforzar la "concientización del pueblo".

Entre las acciones programadas figuran exposiciones, festivales,
círculos de estudio y la creación de tribunales populares contra la
"imposición" de Enrique Peña Nieto.

"El 1 de diciembre (día de
la toma de posesión de Peña) realizaremos actos contra la imposición en
todas las plazas publicas del país. Llevaremos una campaña en el
extranjero sobre el fraude electoral. ¡Viva la resistencia civil
pacífica!", exclamó.

Uno de las asistentes, Leonardo Muñoz, de 53 años, aseguró que apoyará que Morena se constituya en partido con López Obrador a la cabeza porque "es un político honesto" y la persona "indicada" para convertirse en presidente del país.

También Gabriela Reyes, maestra de 52 años, se acercó hasta el Zócalo
para apoyar al político izquierdista, pues consideró que con él
"podríamos tener un mejor México, mejores oportunidades de vivienda,
salud y trabajo". 

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