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Medio centenar de niños y jóvenes de Bolivia han comenzado a revelar y desarrollar su talento en la música clásica con la ayuda de maestros de EEUU, Holanda y España y de la destacada pianista de origen boliviano Ana-María Vera cuyos inicios se remontan a Filadelfia. 

Se trata de una iniciativa de la Fundación Bolivia Clásica, que funciona en La Paz y la ciudad vecina de El Alto, que forma desde hace cinco meses a músicos desde los siete años, explicó en entrevista Vera, considerada una prodigio del piano.

"El objetivo es que los talentos musicales se puedan desarrollar en Bolivia sin tener que salir del país necesariamente. Esto quiere decir que tenemos que traer a maestros de afuera porque aquí la enseñanza es muy básica, a veces es inclusive destructiva para los niños", lamentó la pianista, directora de la fundación.

Nacida en Estados Unidos, de padre boliviano y madre holandesa, Vera inició sus estudios musicales con tan solo tres años y debutó profesionalmente cinco años después.

En 1977, a sus 12 años, fue invitada por el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter a dar un recital en la Casa Blanca y en los años posteriores tocó como solista con las orquestas de Filadelfia, Cleveland, la Filarmónica de Londres y las Sinfónicas de Tokio y Barcelona, entre otras.

Vera siempre ha tenido presente a Bolivia y, según dijo, ha estado "muy al tanto de las frustraciones" de los niños y jóvenes con talento para la música.

A su juicio, el nivel de la enseñanza musical en Bolivia "es muy bajo, muy mediocre" porque "hay resistencia al progreso" y no hay "maestros de calidad", salvo contadas excepciones.

"Cuando hay talentos que surgen, muchas veces se los anula, eso me han dicho muchas veces los padres y los mismos niños. Los maestros no saben qué hacer con un talento aquí, se asustan y los ponen a un lado", lamentó.

Tampoco contribuyen los malos salarios que reciben los educadores, ni el escaso apoyo de las autoridades que, según dijo, "no tienen idea en muchos casos de lo que hace falta y no ponen prioridad en la calidad de la enseñanza".

"Hay muchísimo talento y hay muchas ganas de mejorar entre los jóvenes que todavía tienen esa esperanza de poder cambiar las cosas", sostuvo la pianista.

Para romper esas barreras y ayudar a surgir a los pequeños músicos, Vera vio necesario "abrir las puertas hacia afuera" y traer a Bolivia expertos que dejen sus conocimientos y ayuden, a su vez, a formar a los "futuros maestros".

Eso es lo que pretende lograr con su Fundación Bolivia Clásica, y para ello se mudó al país andino en 2011, tras muchos años en Londres.

"Estoy en una nueva etapa de mi vida en la que estoy pensando menos en mi carrera y mirando hacia la próxima generación, ver cómo puedo contribuir con lo que tengo", aseguró.

La pianista y su hermano, el violinista Armando Vera, comenzaron así a montar la fundación e hicieron audiciones para seleccionar a estudiantes que tengan "un real potencial".

La escuela comenzó a funcionar en marzo pasado con niños desde los siete años e incluso algunos músicos de 30, pero en su mayoría son menores de edad y de diversas condiciones sociales.

En estos cinco meses, los pequeños músicos han aprendido de Vera y de su hermano, e impartieron clases con los estadounidenses Eric Hosler, maestro del violín, y Alana Bennett, de chelo.

También ejercieron como profesores el holandés Willem Stam y el español Francisco Vila, ambos intérpretes de chelo.

Cada profesional permaneció un mes en La Paz y en las próximas semanas llegará una violinista suiza, mientras que en 2013 la escuela recibirá a un británico y a otro noruego.

Las clases son gratuitas, por lo que la fundación depende completamente de patrocinadores como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y empresas privadas bolivianas que auspician la llegada y estancia de los maestros y el alquiler de los locales donde funciona la escuela, entre otros gastos.

"Hasta la fecha ha sido un pequeño milagro cómo hemos llegado hasta este punto tan rápido", pero el proyecto vale el esfuerzo, aseguró Vera, que además de la fundación, también promueve el festival anual Bolivia Clásica, cuya segunda versión se realizó en tres ciudades bolivianas y concluyó la semana pasada.

En esta edición participaron músicos como el británico Guy Johnston, el japonés Ken Aiso y la española Leticia Moreno, entre otros, además del director William Lacey, quienes también trabajaron con los niños de la escuela.

En los últimos días, Vera busca nuevas alianzas y auspicios para su proyecto y en las próximas semanas retornará a Londres, desde donde lo administrará.

También quiere crear una fundación similar en Estados Unidos y establecer "lazos con otras instituciones musicales de calidad".

"Hay que pensar en grande sino no se pueden hacer bien las cosas", concluyó.

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