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Jóvenes y dirigentes chicanos marcharán este
sábado hasta el cementerio de Fort Lupton, al norte de Denver, para
recordar a Ricardo Falcón, un estudiante universitario y activista
asesinado hace 40 años.

"Falcón fue un visionario que se
atrevió a denunciar el racismo en Estados Unidos, indicando que el
racismo era algo odioso, pecaminoso y dañino para el país", dijo Stan Perea, director ejecutivo de la Asociación para la Educación
Teológica de Hispanos (AETH).

Hace cuatro décadas, Perea era
estudiante en la Universidad de Colorado en Boulder, donde Falcón era
uno de los dirigentes de Estudiantes México Americanos Unidos (UMAS).

"El racismo ahora es más sutil que hace 40 años, pero sigue siendo
tan dañino como antes. Hoy necesitamos más gente como Ricardo Falcón que
hace 40 años cuando fue asesinado", agregó.

Falcón era muy
popular en UMAS y en las zonas rurales del noreste de Colorado, aunque
realizaba campañas y discursos en todo el estado.

A finales de
agosto de 1972, Falcón y otros dirigentes chicanos de Colorado
iniciaron el viaje desde Denver hasta El Paso, Texas, en varios
automóviles para asistir a una de las reuniones del Partido La Raza
Unida (LRUP, en inglés), fundado en 1970.

Según reportes de
aquella época, el vehículo en el que viajaba Falcón tuvo problemas en el
radiador al pasar por Nuevo México. El 30 de agosto de 1972, el
vehículo se detuvo en una gasolinera en la localidad de Orogrande, para
pedir agua para el radiador.

El dueño de la gasolinera, Perry
Brunson (miembro del segregacionista Partido Independiente Americano)
dijo que sólo les vendería el agua. Falcón y Brunson discutieron y el
segundo realizó entonces cuatro disparos. Dos de ellos alcanzaron a
Falcón, quien murió poco después.

Brunson fue llevado a juicio, pero el jurado lo declaró inocente.

"Falcón fue asesinado por su aspecto mexicano. Su muerte demostró que
el racismo era (y es) real", dijo Fidel "Butch" Montoya, director de
Confianza, una alianza de pastores y ministros latinos en Denver.

Montoya se desempeñó en la década de 1990 como jefe de seguridad de
Denver y antes de ese puesto trabajó durante más de 20 años como
periodista en KUSA Canal 9 de Denver.

"Como un joven
fotoperiodista, me tocó cubrir su funeral en el cementerio de Platteview
(al norte de Denver). Cientos de personas llegaron a ese funeral", dijo
Montoya.

"Era un hombre con gran carisma, un líder, alguien
dispuesto a defender a su gente. Amaba a la raza. Y si en la pelea había
que dar la vida, él lo haría. Y lo hizo. Falcón le dio significado a
nuestra lucha. Nos hizo ver que la lucha era necesaria", agregó.

Falcón no fue la única víctima de la violencia racial de hace cuatro
décadas. Tres de los hombres que lo acompañaron en aquel fatídico viaje,
Mike Licon, Martin Serna, y Florencio "Freddy" Granados, también
perderían la vida antes de terminar la década de 1970.

El 27
de mayo de 1974, tres estudiantes de la Universidad de Colorado en
Boulder, Neva Romero, 21, Una Jaakola, 24, y Reyes Martínez, 26,
murieron al explotar el vehículo en el que viajaban.

Dos días
después, otra explosión de un carro también en Boulder provocó la muerte
de otros tres jóvenes Francisco Dougherty, 22, Heriberto Teran, 24, y
Granados, 32, el amigo de Falcón. Otro estudiante hispano Antonio
Alcantar, 23, fue alcanzado por la explosión y, aunque sobrevivió, quedó
con serias heridas y quemaduras.

"No conocí personalmente a
Falcón porque llegué a Colorado en septiembre de 1972, un mes después de
su asesinato. Su familia y amigos me contaron de su compromiso con La
Raza. Falcón nos recuerda que no hay cambios sociales sin lucha", dijo
Ramón Del Castillo, director del Departamento de Estudios Chicanos de la
Universidad Estatal Metropolitana de Denver.

"Su valentía y
su voluntad de defender a los oprimidos llevaron a abrir muchas puertas
que hasta ese momento estaban cerradas. Para muchos, él fue el primer
mártir del Movimiento Chicano", agregó.

Para Del Castillo, "La Raza enfrenta hoy los mismos problemas que enfrentábamos en la época de Falcón".

"La inmigración es un problema cada vez más grande. Nuestra gente no
ha alcanzado paridad con respecto a la educación. Nuestros barrios
siguen empobrecidos. Las barreras económicas persisten", puntualizó.

Sin embargo, según Del Castillo, en algunos años se verá la culminación de la lucha iniciada por Falcón.

"Tenemos más de 5.000 latinos y latinas, chicanos y chicanas electos
para cargos públicos. Creo que en algún momento durante los próximos 25
años tendremos el primer presidente latino en Estados Unidos", afirmó el
catedrático.

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