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El tiroteo en un cine de Aurora (al este de
Denver) que dejó al menos 14 muertos provocó esta mañana la inmediata reacción
de dirigentes hispanos locales, que expresaron su decepción ante la
violencia que se vive en las calles de esta localidad, donde casi uno de
cada tres habitantes son latinos.

"Debo admitir que estoy muy
enojado con esta situación; muy enojado. Desde junio pasado que pedí
que se organizasen reuniones en iglesias y grupos comunitarios para
combatir la violencia, pero nos enfocamos en otras cosas", dijo Fidel "Butch" Montoya, exjefe de seguridad de Denver y presidente de
Confianza, un grupo ministerial hispano.

Montoya expresó su
frustración por el fracaso de los recientes intentos para movilizar a la
comunidad en contra de la creciente violencia en el área metropolitana
de la capital de Colorado.

"Mientras tanto, la violencia sigue
matando a nuestros jóvenes", indicó Montoya, en referencia al hecho de
que el tiroteo ocurrió en una zona en la que la mayoría de los
residentes son hispanos o afroamericanos, aunque el origen étnico de las
víctimas aún no se ha dado a conocer.

Según el Censo, el 28 %
de la población de Aurora es hispana, en su mayoría mexicana (el 22 %
del total), y el 15 % afroamericana. Esta ciudad es la tercera más
poblada de Colorado, con 325.000 personas, incluidas más de 91.000
hispanos.

Montoya, quien dirigió los esfuerzos para terminar
con el llamado "verano de la violencia" a principios de la década de los
90, convocó "vigilias contra la violencia" tras la muerte a finales del
mes pasado de la oficial de policía Celena Hollis, de Denver, asesinada
durante un concierto de música en un parque de esa ciudad.

"Ya tenemos una crisis por el número de desamparados en esta ciudad, y
ahora por las personas desplazadas por los incendios forestales. No
podemos tener otra crisis por violencia", indicó.

Por su
parte, el pastor Scott Carranza, de la Iglesia Gracia y Vida en el oeste
de Denver, ya había convocado a una movilización comunitaria en contra
de la violencia en esa zona de la ciudad. Ante el tiroteo, Carranza
renovó la invitación.

"Necesitamos un tiempo de oración
bilingüe para pedirle a Dios que dé paz y protección a nuestros
vecindarios en el área metropolitana de Denver", dijo Carranza.

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