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Un mes después de la tragedia en Curuguaty,
que desencadenó la salida del poder de Fernando Lugo, apenas han
trascendido avances en la investigación de un episodio que tiñó de
sangre la lucha por la tierra en Paraguay.

"Todo se encamina al 'opá reí' (a la nada, en guaraní), a la falta de
interés en investigar profundamente lo que ocurrió ahí y los que
estuvieron detrás de esa masacre", dijo el dirigente de la Liga
Nacional de Carperos (campesinos sin tierra) José Rodríguez.

"No veo que el Gobierno tenga demasiado interés en desvelar" lo ocurrido, observó por su parte el analista Alfredo Boccia.

Seis policías y once campesinos murieron el 15 de junio en un choque
armado durante un desalojo de "sin tierras" que ocupaban una estancia
del político "colorado" y empresario Blas N. Riquelme, cuya propiedad le
disputa el Estado.

Una semana después, Lugo perdió la
Presidencia por "mal desempeño" en sus funciones, en un "juicio
político" parlamentario en el que las muertes de Curuguaty y las
ocupaciones de tierras por parte de los campesinos fueron parte esencial
del "pliego acusatorio".

El exobispo que se convirtió en presidente en 2008 abanderando la lucha de los "sin tierras" y otros desposeídos de Paraguay fue sustituido en el poder por el liberal Federico Franco.

"Seguimos sin saber prácticamente nada de Curuguaty", señaló Boccia, y recordó que Franco desestimó "enseguida" lo que fue "el último
intento de Lugo de darle credibilidad a la investigación",
encomendándosela a una comisión de notables con apoyo de la OEA.

El exmandatario denunció esta semana que Curuguaty fue una
"conspiración para desestabilizar" a su Ejecutivo y Rodríguez insistió
hoy en que hubo intervención de "infiltrados", de "francotiradores" que
actuaron para desencadenar un tiroteo y "utilizar ese episodio para
atacar políticamente a Lugo".

"Los campesinos vieron caer a su
líder y los policías vieron caer a su líder y se desató esta
situación", mantuvo el "carpero", que reclamó la liberación de la docena
de "sin tierras" detenidos e indemnizaciones también para los
familiares de las víctimas campesinas, pues a su juicio cayeron en la
misma "emboscada" que los agentes policiales.

El fiscal que
lleva el caso, Jalil Amir Rachid, descartó esta semana la actuación de
francotiradores y dijo que las armas implicadas en el tiroteo fueron
escopetas de caza.

Rachid ha pedido al juez, sin éxito, la excarcelación de dos de los detenidos por falta de pruebas.

Para Boccia, "17 muertos no pueden ser fruto de una mera casualidad",
pero no existe "el más mínimo dato de que se trata de un complot de la
derecha o de una elevación del nivel de enfrentamiento armado de la
izquierda".

No obstante, destacó: "si partimos de una
hipótesis que lo de Curuguaty fue planificado, estamos ante una
hipótesis monstruosa que merece ser investigada muy seriamente porque
terminó con el derrocamiento de un Gobierno".

El caso de la hacienda de Curuguaty es prototípico del conflicto por la tierra en Paraguay,
donde un tercio de la superficie arable fue adjudicada irregularmente
durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-89) y los 15 años
posteriores, según un informe de 2008 de la Comisión de Verdad y
Justicia (CVJ).

Pero hasta ahora, se mantienen disputas
irresolubles sobre quiénes son los auténticos propietarios de hectáreas
como las casi 1.800 de Curuguaty que invadieron los "carperos"
reclamando que son del Estado y su derecho a recibirlas, según lo
previsto en la reforma agraria.

"Campos Morombí", una de las
empresas de Riquelme, posee 50.000 hectáreas en Curuguaty y en 2005 sumó
las 1.800 anexas mediante un proceso de usucapión, por el que se
adquiere la propiedad de lo que se cuida "como propio".

Las
tierras habían sido donadas en 1967 al Estado y Riquelme "pretende
apropiarse en forma ilegal" de ellas con un proceso en el que "se han
observado múltiples irregularidades y falsedades", según la CJV.

Franco ha prometido rematar la reforma agraria y para ello instruyó a
la elaboración de un catastro rural antes de completar su mandato en
agosto de 2013.

Para las víctimas de Curuguaty, de momento lo
que han llegado son mantas y alimentos y la simpatía de la "primera
dama", Emilia Alfaro, así como una confusa promesa de entrega de tierras
que Franco prometió concretar mañana, tras completar las negociaciones
con los campesinos y la familia Riquelme.

Si bien en un primer
momento se interpretó que Franco había conseguido que Riquelme "donara"
las tierras, la familia lo ha desmentido y el presidente observó que
"sería injusta" una donación pues el empresario ha hecho un "arduo
trabajo" en la zona.

Para Boccia, Franco sólo está poniendo
"paños fríos" a la herida abierta en Curuguaty, pues él "representa
exactamente todo lo contrario a lo que reivindica el movimiento
campesino: es liberal, sacraliza la propiedad privada (y) está cercano a
los grupos latifundistas".

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