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 El inmigrante Juan William Posada, quien trabaja once horas diarias repartiendo pizzas en automóvil en el norte de Filadelfia, podrá seguir conduciendo para subsistir en este país. 

Como él, otros cinco inmigrantes latinos también ganaron su derecho a conservar su licencia de conducir luego de que vencieron en las cortes y por segunda ocasión al Departamento de Tránsito de Pensilvania (PennDOT).

En esta ocasión, fue una corte estatal de apelaciones la que determinó el pasado 11 de octubre que el Departamento de Transito de Pensilvania (PennDOT) actuó de manera ilegal cuando canceló en el 2009 la licencia de estos inmigrantes argumentando que habían utilizado su número de identificación de contribuyente (ITIN) en vez de números de Seguro Social al tramitarlas.

Un panel de tres jueces dijo que la agencia violó el derecho que los inmigrantes tenían a un proceso justo. Y es que PennDOT no les ofreció una alternativa detallada que les permitiera conservar su licencia.

Según la jueza Rochelle S. Friedman, PennDOT debió especificar a los titulares de las licencias que estos podrían, por ejemplo, presentar otro documento del gobierno federal que los excusara de contar con un número de Seguro Social.

Cuando Posada recibió una carta de PennDOT en abril del 2009, que le informaba que su licencia sería revocada si no presentaba un número de Seguro Social, pensó que él era el único. "Sentí una frustración porque pensé que no podía hacer nada", dijo Posada. Él llegó en 1996 a EE.UU. con una visa, pero decidió quedarse cuando esta venció un año después.

En Filadelfia, donde ha vivido todo este tiempo, nunca tuvo infracciones por conducir, ni tiene multas pendientes con PennDOT, según relató.

En el 2009, Posada se dio cuenta que PennDOT había mandado avisos similares a unas 2.100 personas más. "Cuando salió que era tanta gente, dije 'vamos a hacer algo'", relató.

"Los que no comprobaron que tenían un número de Seguro Social están en una situación difícil como indocumentados lógicamente, por eso sacaron la licencia con el número ese (ITIN, el utilizado para pagar impuestos), porque ninguno tenía documentos", dijo Posada.

Él solicitó su licencia por primera ocasión hace doce años y la ha refrendado tres veces, siempre con el ITIN; una vez porque su licencia se venció, y las otras dos porque fue víctima de un asalto mientras repartía pizzas.

Con modestia, Posada dijo que empezó a liderar la pelea, y así comenzó a organizar reuniones con los afectados. "Empezamos con bastante gente y con el apoyo de grupos políticos, pero a la vuelta de un mes y medio nos dijeron que no había campo de pelea", dijo Posada.

Aunque Posada comenzó con optimismo, recuerda que Félix Molina, del Pensilvania Statewide Latino Coallition (PSLC) lo desanimó. "Me metió más miedo, y me dijo que me podía caer inmigración y deportarme", dijo Posada. "El grupo se desmoralizó cuando vio que muchos de los dirigentes políticos nos dijeron que no había nada que hacer".

Así, entre más de dos mil que habían recibido las cartas para la revocación de su licencia, y unos mil que no pudieron comprobar un número de Seguro Social, solo seis persistieron, y decidieron llevar a PennDOT a juicio, pero sin abogado, ya que no encontraban quién los representara y, además, no podían costearlo.

"Había un abogado que cobraba 300 dólares por persona, pero si la corte solo cobra $180 por el juicio, mejor economizamos", dijo Posada, quien en en marzo del 2010, en contra de las posibilidades venció por primera ocasión a PennDOT. La segunda fue justamente el pasado 11 de octubre.

Jesse Latorre, Pedro A. Camargo, Juan Carlos Ramírez, Sandra L. González y María P. Serna-Deandrade también decidieron enfrentar a PennDOT dentro de las cortes para luchar por el derecho de mantener su licencia de conducir.

"Hay una parte en la reglamentación de Transporte que dice que una persona ajustando su estatus puede tener licencia de conducir", dijo Serna, quien también recibió la carta de PennDOT que la instaba a presentarse con una prueba de Seguro Social que justificará su tenencia. Ella recibió la carta en mayo del 2009, nueve años después de haber tramitado su licencia.

"No sabía qué hacer porque las pruebas que ellos pedían para comprobar mi número de Seguro Social no las tenía, porque yo había presentado el Número de Identificación Individual del Contribuyente (ITIN)", dijo Serna.

"Cuando les presenté mi ITIN, PennDOT lo rechazó como prueba de identificación y cancelaron mi licencia, sin esperar a que apeláramos". 

Desi Burnette, de Media Mobilizing Project, la acompañó a las audiencias para servirle de traductora. Ella reconoció que "la lucha de esos latinos por no dejarse vencer fue muy importante para sentar precedentes en otros en sus mismas circunstancias.

Sin embargo, todavía no es claro lo que la decisión de la corte estatal de apelaciones significa para otros inmigrantes a quienes PennDOT revocó su licencia.

"Estamos muy emocionados respecto a la decisión y estamos muy contentos por los seis que podrán conservar su licencia, pero también estamos muy preocupados por las miles de personas que perdieron su licencia y estamos estudiando lo qué significa esta decisión para otros inmigrantes en Pensilvania", dijo Burnette.

Por su parte, Valerie Burch, abogada de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), dijo que en Pensilvania solo los inmigrantes que están en proceso de obtener un estatus migratorio o que ya lo hicieron son elegibles para solicitar una licencia de conducir.

"Las personas que utilizan el ITIN deben tener un tipo de estatus migratorio o estar en proceso de obtenerlo", dijo Burch. "Los inmigrantes indocumentados no son elegibles, y la decisión que acaba de tomar la corte no los ayudará".

Para más información envié un correo electrónico a [email protected]

 
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