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Los jugadores del FC Barcelona, (i-d) el francés Samuel Umtiti, Gerard Piqué, el portugués André Gomes y Sergi Roberto, celebran el sexto gol del equipo blaugrana durante el encuentro correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, que han disputado esta noche frente al Paris Saint Germain en el estadio del Nou Camp, en Barcelona. EFE
Los jugadores del FC Barcelona, (i-d) el francés Samuel Umtiti, Gerard Piqué, el portugués André Gomes y Sergi Roberto, celebran el sexto gol del equipo blaugrana durante el encuentro correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga de…

[OP-ED]: Remontada épica

La Champions League jamás había experimentado una ronda de octavos de final como la protagonizada esta semana. Hubo muchas emociones, iniciando por los dos nuevos goles de cabeza de Sergio Ramos que dieron otro billete al Real Madrid para la siguiente eliminatoria. Sin embargo, nada es comparable a la apoteósica remontada protagonizada por el FC Barcelona frente al Paris Saint-Germain, la más grande en la historia del soccer europeo, ya que un equipo jamás había superado un duelo a dos partidos tras perder el primero por 4-0.

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La Champions League jamás había experimentado una ronda de octavos de final como la protagonizada esta semana. Hubo muchas emociones, iniciando por los dos nuevos goles de cabeza de Sergio Ramos que dieron otro billete al Real Madrid para la siguiente eliminatoria. Sin embargo, nada es comparable a la apoteósica remontada protagonizada por el FC Barcelona frente al Paris Saint-Germain, la más grande en la historia del soccer europeo, ya que un equipo jamás había superado un duelo a dos partidos tras perder el primero por 4-0.

Hasta el miércoles, los mayores vuelcos en eliminatorias europeas pertenecían a equipos españoles, pero jamás habían alcanzado la magnitud de lo vivido hace dos días. El propio Barcelona había vuelto tras caer un par de veces por 3-0 para eliminar en los penaltis al Anderlecht belga (1978) y al Goteborg sueco (1986). El Deportivo de La Coruña protagonizó una hazaña espectacular, ganando 4-0 en tierras gallegas (2004) a un Milán que lo había doblegado por 4-1 en Italia. Idéntico marcador remontó el Real Madrid ante el Derby County inglés (1975) al que venció por 5-1 en la capital española. El conjunto blanco también protagonizó un espectacular giro de 180 grados en 1985, venciendo en Madrid 4-0 a un Borussia Mochengladbach que lo había aplastado 5-1 en Alemania.

A pesar de lo improbable de la hazaña y de la pésima imagen mostrada por el Barça en la capital francesa hace tres semanas, la afición confiaba en la gesta. Los frenéticos eventos acaecidos en veinte días sirvieron como espolón para volver a dar confianza al público. Primero, el entrenador, Luis Enrique, anunció que no seguiría la próxima temporada, pero que se concentraría al cien por cien en sacar adelante la presente. En Madrid, el Barcelona, con un Messi pletórico, tiró de rabia y coraje para derrotar al Atlético en los últimos minutos (1-2) y volver a optar al título español. En los dos siguientes partidos de Liga en el Camp Nou, el Barça goleó a Sporting de Gijón y Celta de Vigo con marcadores que le hubieran servido para superar la eliminatoria contra el PSG: 6-1 y 5-0. Por supuesto, ninguno de los dos conjuntos del norte de España es comparable al cuadro francés, pero estos resultados sirvieron para provocar que la gente en Cataluña empezara a creer, a decirse unos a otros: “sí se puede”.

Lo más impactante del duelo del miércoles es que siguió un guión totalmente inesperado. ¿Quién hubiera dicho a la afición azulgrana que su equipo se clasificaría sin aparecer Messi y chutando solamente siete veces a portería? 

Pero ocurrió…

Las cosas comenzaron bien para los españoles. Un sistema excesivamente defensivo por parte de los franceses y dos crasos errores permitieron al Barça llegar al descanso por delante 2-0. Hasta el momento, todo según lo previsto. Las cosas mejoraron cuando el grupo arbitral sancionó a principios de la segunda mitad al PSG con un riguroso penalti, que Messi transformó en el 3-0. Pero vino el gol del uruguayo Cavani y el Nou Camp enmudeció. El tiempo avanzó inexorable. Muchos aficionados dejaron el estadio. Neymar, el mejor sin duda del Barcelona, acortó distancias con un precioso tiro libre a falta de dos minutos para que concluyera el tiempo reglamentario. Aún así, el tema se veía muy cuesta arriba. Pero vino un segundo penalti discutido, sobre Suárez en el 90, justo cuando se alzaba el cartel de cinco minutos de añadido. El estadio volvió a creer y quienes se dirigían ya a sus coches retornaron a sus asientos. Neymar, gol. Cuatro minutos agónicos. El portero Ter Stegen subió a cazar un remate. Un balón rebotado cayó de nuevo al genial brasileño. Neymar lo colgó al área y el joven de la cantera, Sergi Roberto, se vistió de héroe y batió in misericorde, en la última jugada del encuentro, al portero visitante.

Por supuesto, nadie hubiera creído que se pasaría esta eliminatoria después del 4-0 de París. Pero tampoco nadie hubiera pensado que, para hacerlo, el Barça tendría que ponerse su uniforme de trabajo. Y es que la épica es así. Está mucho más relacionada con la fe y con el espíritu de lucha que con la genialidad.