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La Cámara de Representantes de EE.UU., bajo control republicano, aprobó el pasado 11 de julio una medida que anula la reforma sanitaria de 2010, en un voto meramente simbólico que no tiene apoyo en el Senado, de mayoría demócrata, pero que busca sumar puntos entre los votantes conservadores.

Tras más de cinco horas de debate, los legisladores aprobaron la medida republicana, con 244 votos a favor y 185 en contra, dos semanas después de que el Tribunal Supremo avalara la constitucionalidad de la reforma sanitaria.

Al final, los republicanos mantuvieron la disciplina de partido en contra de la reforma, y sólo cinco demócratas apoyaron la medida.

Se trata de la segunda vez en la sesión 112 del Legislativo -y 33 veces desde 2011- que los republicanos de la Cámara Baja aprueban una medida que anula o debilita la reforma sanitaria.

El primer voto de anulación fue en enero de 2011, poco después de que los republicanos recuperaran el control de la Cámara Baja en los comicios legislativos de 2010, en parte por la impopularidad de la reforma sanitaria entre los conservadores.

Dos años después, la reforma sanitaria sigue dividiendo por partes iguales al electorado pero sólo una tercera parte de los estadounidenses apoya anular toda o parte de la ley, según una encuesta conjunta del diario "The Washington Post" y la cadena televisiva ABC.

La Casa Blanca ha dejado en claro que el presidente, Barack Obama, vetaría la medida de anulación en caso de que ambas cámaras del Congreso acordaran derogar su reforma sanitaria, su mayor logro social en cuatro años de mandato.

Durante su acostumbrada rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, consideró que los republicanos están perdiendo el tiempo al programar estos votos "una y otra vez", en vez de centrarse en los problemas económicos del país.

Estos votos no ayudan "a mejorar la situación de las familias de clase media" ni a dar cuidado médico a los estadounidenses, enfatizó Carney.

Antes del voto definitivo, los legisladores derrotaron una moción demócrata previa para enmendar la medida republicana, por 180 contra 248.

La reforma, que busca ampliar la cobertura médica y reducir los costos de salud, mediante un conjunto de medidas que obligarían a personas sin seguro a contratarlo y a las aseguradoras ampliar sus servicios, al tiempo que se amplían el Medicaid a las personas sin recursos.

El presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, se hizo eco de la queja republicana de que la reforma es una costosa intrusión del Gobierno y está "empeorando" la economía del país, "elevando los costos y dificultando las contrataciones de los pequeños negocios".

La reforma exige que la mayoría de los estadounidenses adquiera un seguro médico so pena del pago de una multa, que la oposición califica como un "impuesto".

En ese sentido, el líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, Eric Cantor, dijo que Obama prometió que no elevaría los impuestos pero que precisamente la reforma los incluye.

"Es una situación precaria para millones de estadounidenses. Estamos tratando de poner fin a la era de promesas incumplidas, de poner fin al cuidado de salud controlado por Washington", afirmó.

Pero los demócratas, entre ellos el legislador tejano Al Green, aseguran que los republicanos solo atacan pero no presentan una alternativa para corregir los males del sistema de salud.

Horas antes del voto, la líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, acusó a los republicanos de querer privar de "sus derechos y protecciones a millones de estadounidenses

acompañada de otros líderes demócratas y de personas beneficiadas por la reforma. Pelosi dijo en rueda de prensa que ésta ya está ayudando a 17 millones de niños con condiciones médicas preexistentes y a millones de ancianos y jubilados mediante ahorros en sus medicinas.

Además, "los pequeños empresarios en todo el país utilizan los créditos fiscales para dar cobertura a sus empleados y antes de que la reforma entre en vigor por completo, los republicanos queren quitárselos", subrayó Pelosi sobre una reforma que pretende dar cobertura médica a unos 30 millones de estadounidenses sin seguro.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró el 28 de junio como constitucional el elemento central de la reforma sanitaria del presidente Barack Obama, que obliga a los estadounidenses a contratar un seguro médico.

La decisión de la Corte ha sido considerada por los medios estadounidenses como una "gran victoria" del presidente estadounidense, de cara a sus aspiraciones para la reelección el próximo noviembre.

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