Un grupo de cinco presos mapuches cumplieron este lunes 22 días en huelga de hambre, los tres últimos sin ingerir líquidos, mientras otros cuatro reos de esa misma etnia suman 57 jornadas en ayuno, todos ellos en dos cárceles del sur de Chile.

Según el portavoz de la comunidad Wente Wilkun Mapu, Daniel Melinao, el primer grupo de presos se encuentra en la prisión de Temuco, a 670 kilómetros al sur de Santiago, y exigen ser trasladados a la cárcel de Angol, a 140 kilómetros de distancia, "para estar más cerca de sus familiares".

Cuatro de ellos se encuentran en prisión preventiva, acusados de robo con intimidación y homicidio frustrado a carabineros, mientras que uno cumple condena firme, explicó Melinao.

Los cinco presos decidieron hace tres días iniciar una huelga de hambre seca, es decir, no ingerir tampoco ningún tipo de líquido.

Uno de ellos, Leonardo Quijón, fue hospitalizado la noche del domingo y posteriormente llevado de vuelta a la penitenciaría.

Fuentes de Gendarmería (guardia de prisiones) señalaron que el reo sufrió un "fuerte dolor en el pecho", por lo que fue trasladado al hospital de Temuco, donde se le realizó "un electrocardiograma" que "salió normal".

Según las mismas fuentes, "el preso no quiso hacerse más pruebas" y actualmente se encuentra en la enfermería de la prisión.

En cambio, Melinao aseguró que el preso sufrió "un ataque cardíaco", fue "estabilizado" y permanece ahora "en un módulo de la cárcel".

En tanto, en la cárcel de Angol, otros cuatro presos cumplen este lunes 57 días en huelga de hambre.

Dos de ellos fueron condenados en agosto a 11 años de cárcel por el homicidio frustrado de un policía y porte ilegal de armas y esperan que la Corte Suprema decida este miércoles si acepta su petición de anular ese juicio, mientras que los otros dos están a la espera de que se les juzgue.

Los cuatro pertenecen a la comunidad Wente Wilkun Mapu, en una zona dominada por el denominado conflicto mapuche que enfrenta a esa etnia con agricultores y empresas forestales por la propiedad de tierras que consideran ancestrales.

El día 10 fueron trasladados desde la cárcel hasta el hospital de Concepción pero, después de pasar una semana internados, fueron llevados de nuevo a la prisión de Angol, donde se encuentran actualmente en estado "delicado, pero no crítico", indicaron fuentes de Gendarmería.

En los últimos años varios indígenas han protagonizado prolongados ayunos con el fin de presionar a las autoridades con distintos objetivos, como el traslado a otros penales, la suspensión de sus juicios o la no aplicación de la ley antiterrorista.

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Lauren Bateman