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El periodista francés Roméo Langlois, que este viernes llegó a París tras haber sido liberado la víspera después de haber
pasado 33 días en manos de las FARC, llamó la atención sobre la
situación en Colombia y aseguró que el conflicto en ese país no ha
terminado en contra de lo que quiere hacer creer el Gobierno.

Nada más aterrizar en el aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle, donde
fue acogido por sus padres, hermanos, algunos amigos y dos ministros, el
reportero aseguró que su secuestro es "la forma que tiene la guerrilla
de llamar la atención sobre un conflicto que persiste".

"Colombia sigue en guerra, las FARC siguen en activo al igual que otros
grupos. Hay una crisis humanitaria extremadamente severa, de la que
nadie habla, silenciosa", narró a la prensa Langlois, que acusó a las
autoridades de Bogotá de imponer "un bloqueo informativo" sobre la
situación del país.

Langlois será recibido esta tarde por el
presidente francés, François Hollande, a quien entregará un mensaje que
le han dado las FARC.

Instalado desde hace ocho años en
Colombia, donde trabajaba de forma regular para el canal "France 24" y
ocasionalmente para el diario "Le Figaro", el periodista francés afirmó
que, con frecuencia, las autoridades colombianas les acusaban de ser
"portadores de malos augurios".

En ese contexto coloca
Langlois las críticas que contra él vertió el expresidente colombiano
Álvaro Uribe, a quien no quiso responder de forma directa.

"Tiene un odio visceral contra las FARC (...) No le gustó verme salir
sonriente y con una cámara, esperaba verme humillado", dijo.

La "campaña agresiva" de comunicación de Bogotá para hacer pensar al
mundo que el conflicto ha acabado lleva a la guerrilla a verse obligada a
hacer secuestros mediáticos, como el suyo o el de la excandidata Ingrid
Betancourt, para "llamar la atención de la comunidad internacional",
dijo.

"Las FARC, que quieren una solución negociada al
conflicto, se ven obligados a secuestrar a gente como yo, para llamar la
atención sobre el conflicto extremadamente grave que hay en el país.
Para eso ha servido mi secuestro, para eso sirvió el de Ingrid
Betancourt", precisó.

El objetivo de la guerrilla, según
Langlois, pasa porque "la comunidad internacional se implique" en la
solución del conflicto, porque no cree que pueda arreglarse "entre
colombianos" debido a la "gran división y odio" que hay en la sociedad.

"Es necesaria la participación de otros países, sobre todo de Europa,
como Francia", señaló el reportero, que recordó que la guerrilla le
entregó una carta destinada al nuevo presidente francés.

"No
hay ninguna gran revelación. En general, las FARC piden a Francia que
siga jugando su papel de país amigo para ayudar a encontrar una solución
negociada", aseguró el periodista, que no quiso dar muchos detalles
sobre la misiva.

Rodeado de la ministra de Cultura, Aurélie
Filippetti, y del responsable de Desarrollo, Pascal Canfin, de su
familia y de amigos, Langlois apareció sereno y bromista, no tuvo
palabras críticas hacia sus captores aunque reconoció que llegó a sentir
miedo.

"El asunto se politizó" por "la campaña electoral
francesa", dijo Langlois, que pensaba ser liberado "como mucho en quince
días" pero que vio como la cosa se alargó.

El periodista
aseguró que temió correr la misma suerte que Ingrid Betancourt, que
permaneció más de cinco años en manos de la guerrilla hasta que fue
liberada en una operación militar.

Herido de bala en el brazo
izquierdo durante la emboscada de la guerrilla en la que fue secuestrado
cuando se disponía a grabar una operación del Ejército contra el
narcotráfico, Langlois no cree que sea nada grave.

El periodista pasará ahora unos días con su familia, pero tiene previsto regresar a Colombia para seguir trabajando.

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