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El secretario de Defensa, León Panetta, mostró este fin de semana su preocupación por la alta tasa de suicidios entre las Fuerzas Armadas estadounidenses y urgió poner más énfasis en la salud mental.

Panetta clausuró la cuarta Conferencia sobre Prevención del Suicidio que organiza el Departamento de Defensa junto con el Departamento de Veteranos.

Según publicó la prensa estadounidense a principios de este mes se calcula que se han producido 154 suicidios entre militares en activo en los primeros 155 días del año, casi el doble de los muertos en Afganistán.

Unas cifras que de continuar esa tendencia superarían las del pasado año, en el que según datos del Pentágono dados a conocer en enero, se registraron 164 casos de suicidio entre los militares en activo, frente a los 159 que hubo en 2010.

Panetta indicó que los suicidios son uno de los problemas "más complejos" y "urgentes" que enfrentan los militares estadounidenses y es "uno de los restos más frustrantes" ya que "a pesar del aumento de esfuerzos y el incremento de atención, la tendencia continúa avanzando en una problemática y trágica dirección".

"Tenemos que aumentar la investigación en prevención de suicidios", señaló el secretario de Defensa que reconoció "los desafíos que enfrentan nuestros militares y veteranos" después de más de diez años de guerra, en Irak y Afganistán.

"Las reiteradas misiones al frente, la exposición al combate, las tragedias vividas en la guerra han causado estrés y tensión a nuestras tropas y a sus familias en casa", señaló.

Por eso confía en que el fin de la guerra de Irak y el inicio de la retirada en Afganistán sean un alivio para las tropas, aunque señaló que es un asunto que no se debe descuidar ya que "más de la mitad de los militares que se han suicidado no habían sido desplegados".

"Estamos lidiando con asuntos sociales más amplios. Abuso de sustancias, presión económica, problemas familiares (...) riesgos que van más allá de la guerra, por eso, debemos desarrollar una estrategia de prevención duradera".

El secretario consideró que los militares tienen que trabajar para eliminar el estigma que a veces rodea los asuntos de salud mental y señaló que los mandos deben entender que "buscar ayuda es una señal de fortaleza, no de debilidad".

El Departamento de Defensa ha iniciado una política global para la prevención de suicidios y por recomendación de un grupo de trabajo especializado, el pasado noviembre estableció la Oficina de Prevención de Suicidios.

Actualmente hay 9.000 psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras especializadas en salud mental en clínicas y hospitales militares, una cifra que ha crecido un 35 por ciento en los últimos tres años.

Además, Defensa ha incluido expertos en salud mental y de conducta en las unidades desplegadas en el frente y está trabajando con el Departamento de Veteranos para entender y tratar mejor el traumatismo cerebral y el estrés postraumático, cada vez más frecuente tras una década de guerra.

El estrés postraumático es una de las causas que se barajan en el caso del sargento Robert Bales acusado de asesinar a 17 afganos a las afueras de la base en la que servía, al sur del país, en la provincia de Kandahar.

Su defensa ha insinuado que puede que sufriera un trastorno de estrés postraumático debido a una contusión cerebral a la que se sometió en una de las tres misiones previas que cumplió en Irak, aunque no se ha determinado.

El caso ha conmocionado al país y ha llevado al Ejército a investigar su sistema de cuidado de salud mental.

El Departamento de Defensa, junto a la Fundación Fallen Heroes, ha anunciado un plan para desarrollar centros con tratamientos innovadores para afectados por lesiones cerebrales y desórdenes psicológicos en nueve hospitales militares en el país.

"Queremos abrir nuevos caminos en la comprensión de la mente humana y las emociones humanas", agregó Panetta.

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