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La selección del legislador Paul Ryan como compañero de fórmula del virtual candidato presidencial republicano, Mitt Romney, es otra prueba de la "desconexión" de los republicanos con la realidad que vive la mayoría de hispanos en EE.UU.

El binomio Romney-Ryan, presentado oficialmente el 11 de agosto en Norfolk (Virginia), ha insuflado energías tanto a la base conservadora del Partido Republicano, que lo ve como una apuesta ganadora, como para los demócratas, que lo ve como un regreso a "fallidas" políticas del pasado.

La mayor preocupación de grupos progresistas es que Ryan, de 42 años, ha defendido medidas antiinmigrantes y es arquitecto de la polémica "hoja de ruta" para la reducción del déficit.

Ese plan, aprobado en la Cámara Baja pero que no prosperó en el Senado, recomienda recortes masivos en toda la red de seguridad social, y cambios drásticos al programa de Medicare y el sistema del Seguro Social, de los que depende la mayoría de ancianos, jubilados y discapacitados.

Ryan, aupado por el movimiento conservador Tea Party, defiende su trabajo bipartidista en pos de "una agenda de crecimiento económico, disciplina fiscal y creación de empleos".

Sin embargo, los activistas subrayan que en sus 14 años en la Cámara Baja, Ryan ha recetado medidas que perjudican a la clase media y favorecen a los ricos.

Su presencia en el binomio de Romney consolida la imagen del Partido Republicano como uno que "promueve medidas antiinmigrantes o propuestas fiscales que van en contra de los intereses de los latinos", dijo Maribel Hastings, asesora ejecutiva del grupo pro-reforma de America's Voice.

A su juicio, Romney "está dando por perdido el voto latino", si se toma en cuenta que, en el área de inmigración, "la presencia de Ryan no ofrece ningún balance a las posturas extremas que ha esbozado Romney a lo largo del proceso electoral".

Hastings se refería a que Ryan figuró entre los que en diciembre de 2010 votaron en contra del DREAM-Act para la legalización de los estudiantes indocumentados y, en 2005, apoyó la llamada Ley Sensenbrenner para la criminalización de éstos.

En abril de 2011, durante un foro sobre presupuestos, Ryan escuchó quejas de conservadores de que los hijos nacidos en EE.UU de indocumentados son una carga pública y no merecen la ciudadanía automática.

Ryan replicó que eso requeriría una enmienda constitucional y que, en todo caso, para combatir la inmigración ilegal se debe fortalecer la seguridad fronteriza y "corregir el sistema de inmigración legal".

Otros grupos, entre ellos LULAC, la Federación Hispana, la Coalición para Fortalecer el Seguro Social, el Instituto para los Ancianos Puertorriqueños, y la Asociación Nacional para los Ancianos Hispanos, advierten de que los recortes que promueve Ryan, de producirse, perjudicarían a la comunidad latina.

Por su parte, el senador republicano por Florida, Marco Rubio, cuyo nombre se especulaba como posible candidato de formula de Romney, ha salido a defender a Ryan como un "reformista valiente".

"Es un reformista valiente que entiende los desafíos de nuestra nación, ha propuesto soluciones audaces para resolverlos, y ha demostrado el valor de enfrentarse al presidente (Barack) Obama y a otros políticos de Washington que intentan despedazarlo", dijo Rubio en un comunicado emitido por la campaña de Romney.

"El binomio Romney-Ryan va a ganar en noviembre próximo porque ofrece al pueblo estadounidense un liderazgo visionario para recuperar el espíritu de la libre empresa que ha ayudado a un sinnúmero de estadounidenses a construir negocios desde abajo y vivir el Sueño Americano", aseguró Rubio.

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