Los hispanos de una ciudad de Carolina del Norte han formado un grupo de apoyo a las familias cuyos miembros enfrentan la deportación por el programa 287g y que ha servido de "terapia" para combatir lo que califican de "epidemia".

Son cerca de 40 personas, que se reúnen al menos una vez a la semana en la sede de la Coalición Latinoamérica en Charlotte (LAC), la ciudad más grande del estado, donde el programa migratorio ha resultado en la deportación de 11.480 inmigrantes desde 2006.

"Familias Unidas" lo conforman padres, madres, hijos, hijas, latinos, americanos, y nació después de una manifestación el pasado mes de mayo en apoyo a Gabino Sánchez, un mexicano de Carolina del Sur que enfrentaba la deportación, y recibió alivio migratorio en parte por la intervención del congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez.

"En esta comunidad estamos enfrentando una epidemia todos los días. Tenemos familias que sufren por la separación de padres e hijos. Hay que unirnos y apoyarnos mutuamente para evitar que más niños queden huérfanos", afirmó ayer Jess George, directora de LAC, a un grupo simpatizantes de los inmigrantes reunidos en las afueras de la organización.

George pidió a los allí reunidos que se presenten el próximo 4 de septiembre en la Corte de Inmigración de Charlotte, para que como a Sánchez, cientos acompañen a la madre de 5 hijos, Isaidé Serrano, en su última audiencia con un juez que decidirá su futuro en EE.UU.

Serrano, que está embarazada, contó que hace un año un policía la detuvo cuando buscaba comida para sus hijos y terminó en la cárcel por no tener licencia de conducir, aunque explicó al agente que estaba dando de lactar a su bebé de nueve meses.

"Se acerca mi día y necesito todo el apoyo de la gente", suplicó la mexicana. "Tengo 20 años en el país, no tengo récord criminal, sólo la falta de papeles. No le debo nada a nadie, y quiero quedarme para que mis hijos reciban una buena educación", enfatizó.

Otro caso de separación familiar es el de Claudia Valle, cuyo esposo pasó 40 días en la cárcel tras ser arrestado por una infracción de tránsito menor y salió al pagar una fianza de 6.000 dólares aunque fue fichado y se encuentra en proceso de deportación.

"Mi hijo estuvo muy deprimido y con miedo esos días por no saber si su padre regresaría a la casa", manifestó la madre de tres hijos.

Según contó a la audiencia Marisela Prieto, su hija de ocho años no puede ver a los agentes por miedo a que se vuelvan a llevar a su padre, José Luis Serrano, detenido por no tener licencia de conducir.

"Nuestros hijos sufren mucho cuando alguno de nosotros nos arrestan e inician la deportación. Participar en el grupo me ha servido de terapia y a pensar que nuestra familia no es la única que sufre", apuntó Prieto.

Según el reporte "Shattered Families", del Centro de Investigaciones Aplicadas (ARC), con sede en Nueva York, más de 5.100 niños, en 22 estados, de padres deportados o en custodia de las autoridades migratorias, se encuentran con familias adoptivas.

Estimados de la organización apuntan a que la cifra podría aumentar a 15.000 en los próximos cinco años, ya que sólo en 2011, más 80.000 padres inmigrantes fueron separados de sus hijos.

El caso más sonado en Carolina del Norte de separación familias es el de Felipe Bautista Montes, de 34 años, quien en 2010 fue deportado a México y hoy en día está de regreso en EE.UU con un permiso especial para recuperar la patria potestad de sus tres niños.

Asimismo, el reporte del ARC sacó a la luz pública el drama que viven miles de familias hispanas por la falta de políticas claras del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de reunificación de hijos con padres en deportación que pierden la custodia de los menores.

El estar separado de sus padres y hermanos desde hace dos años por culpa de la deportación de su progenitor fue lo que llevó al joven Armando Cruz Martínez a caer en estado de depresión y pensar en el suicidio.

"Encontré en el grupo juvenil de la LAC el apoyo que necesitaba. Sufro cada vez que mi familia cuenta que la está pasando mal en México y yo aquí estudiando. Nosotros (hijos) necesitamos ayuda, porque en parte se nos acaba la vida cuando nos separan de los seres que más queremos", acotó Cruz Martínez.

Aunque "Familias Unidas" no tiene un líder ni experiencia, consideran que el reunirse y mantenerse unidos será mejor que luchar por separado y programan más manifestaciones de apoyo a las familias que enfrentan la deportación.

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Lauren Bateman