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El disidente Oswaldo Payá, de 60 años, fue líder del Movimiento Cristiano Liberación y Premio Sájarov a los Derechos Humanos y Libertad de Pensamiento.

Varias organizaciones del exilio cubano de
Miami expresaron este lunes su profundo pesar por la muerte del líder disidente
Oswaldo Payá y la sospecha de que el accidente de tráfico en el que
perdió la vida fue un "atentado" orquestado por el régimen de la isla.

"Estoy casi convencido de que fue un atentado por parte del Gobierno
cubano, porque ellos habían informado por teléfono a la hija de Payá,
Rosa María, de que estaban siendo asediados por un vehículo que
intentaba sacarlos de la carretera", dijo Ramón Saúl Sánchez,
presidente del Movimiento Democracia.

Payá, de 60 años, líder
del Movimiento Cristiano Liberación y Premio Sájarov a los Derechos
Humanos y Libertad de Pensamiento, murió en un accidente de tráfico
cuando el vehículo en el que viajaba cerca de Bayamo (al este de la
isla) con otras tres personas perdió el control y se estrelló contra un
árbol, según fuentes oficiales cubanas.

Pero, para Saúl
Sánchez, "no es la primera vez que Payá es amenazado y se le indica que
podría ser víctima de algún tipo de atentado de esta índole", de hecho,
aseguró el activista del exilio, el impulsor del "Proyecto Varela", una
iniciativa para promover la transición democrática en la isla, "ya había
sido objeto de aparentes intentos de ocasionarle un accidente".

"Él (Payá) les decía a sus amigos: "Estoy en manos de Dios", resaltó Saúl Sánchez.

Destacó la "sensibilidad humana y valentía" de Payá, un hombre
"cabal" cuya "bandera no era política ni ideología", sino la "bandera de
la dignidad humana".

En el accidente del domingo murió también el cubano Harold Cepero.

Se mostró "muy preocupado" por los "testigos", el español Ángel
Carromero, un dirigente local de Nuevas Generaciones del Partido Popular
de Madrid, y el sueco Jens Aron Modig, que aún están vivos,
hospitalizados en estado grave, ya que, apuntó, el "régimen luego puede
decir que fallecieron para que no puedan dar testimonio".

Por
ello, prosiguió, el Gobierno español debe recabar datos e investigar los
hechos y "ocuparse de los heridos", porque, dijo, "su vida podría estar
en peligro para que no rindan ningún tipo de testimonio de lo que
sucedió en ese supuesto accidente".

Parecida consideración
aporto Ángel Desfana, director del grupo del exilio Plantados, quien
calificó de "gran pérdida" la muerte de Payá, al que calificó de "gran
luchador, un idealista y una persona decente".

Se trata de una
enorme "pérdida para la lucha por la libertad en Cuba", aseguró
Desfana, quien, al igual que Saúl Sánchez, expresó su "convencimiento"
de que "ha sido un atentado" perpetrado por el Gobierno cubano. "Puede
que hayan intentado amedrentarlo", algo que "ha sucedido ya en otras
ocasiones en que han intentado amedrentar así a otros disidentes".

"Es una gran pérdida para la democracia cubana", dijo desolado Desfana.

Para Tomás Rodríguez, de Agenda Cuba, Payá era una persona de grandes
cualidades humanas: "Era un guía y amigo de los miembros del Movimiento
Cristiano de Liberación", precisó.

"Lo que más me conmovió
siempre de Payá -puso de relieve Rodríguez- fue su gran preocupación por
los presos políticos, atravesaba la isla de punta a punta para
encontrar ayuda para los familiares" de estos y "denunciar la situación"
que vivían.

En ese sentido, Paya deja un "legado de humildad y de un trabajo social muy grande".

Respecto de las sospechas de que se haya tratado de un atentado
orquestados por el régimen cubano, Rodríguez apuntó que "hace quince
días Oswaldo Payá había sufrido un accidente", lo que resulta una
"fuerte coincidencia". "Es demasiada coincidencia", resaltó. 

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