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El diálogo entre el Gobierno y los indígenas
colombianos que quieren fuera de sus territorios tanto a la fuerza
pública como a la guerrilla permaneció este lunes en punto muerto después de
que los segundos dieran un plantón el domingo a varios ministros y
exigieran tratar con el presidente Juan Manuel Santos.

Mientras el titular del Interior, Federico Renjifo, reiteraba su
disposición al diálogo desde Bogotá y llamaba a los indígenas a
aprovechar al oportunidad, éstos debatían en el resguardo (reserva) del
pueblo nasa en La María, en el departamento del Cauca (suroeste), qué
postura adoptar ahora.

"Antes de una reunión con el alto
Gobierno, de alto nivel, debemos primero tener la reunión entre
nosotros. Esa es la única salida que los indígenas tienen: el diálogo",
expresó Renjifo ante los periodistas, al descartar que Santos viaje a La
María para entrevistarse este martes con los indígenas.

Horas más
tarde, un vocero del Ministerio del Interior, dijo que líderes
indígenas dialogaron por teléfono como el ministro Renjifo, quien aceptó
una "invitación" y este martes estará en La María.

Agregó que
los temas de la charla no fueron ventilados, pero en todo "caso el
ministro Renfijo irá este martes a La María, sin que ello signifique la
reanudación de los diálogos", agregó la fuente.

Indicó, además, que las partes mantienen el espíritu de conversar para superar la situación.

En La María están congregados desde el sábado unos 15.000 indígenas
que llegaron desde diversas partes del país a celebrar un encuentro que
tiene como eje la puesta en común de su iniciativa de paz, con la que
buscan expulsar de su territorio a todos los actores armados del
conflicto.

"Esperamos que pase la minga (asamblea) pacífica y
una vez que ocurra, seguramente entablaremos los diálogos", manifestó el
ministro, designado por el presidente para liderar estas
conversaciones, de las que ya se han dado tres rondas.

Pero
los portavoces nasas sienten que no tienen nada más que hablar con los
ministros y demás delegados, empeñados a su juicio en establecer mesas
de diálogo y eludir los "temas estructurales" que aspiran a tratar
directamente con quien concentra todo el poder de decisión del
Ejecutivo: El presidente Santos.

El consejero político de la
Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acín), el nasa
Feliciano Valencia, explicó en una entrevista que la suspensión
del encuentro del domingo es mucho más trascendente de lo que cree el
Gobierno y no se trata de un capricho.

"No vale la pena seguir
conversando, por buena disposición que tengan, si no se van a tocar los
temas estructurales de autonomía, gobernabilidad y control indígena",
que son los que más preocupan al pueblo nasa, según Valencia.

El líder aborigen explicó que mientras los nasa ponen esos asuntos sobre
la mesa, "el Gobierno ofrece inversión y desarrollo, y mucha burocracia
para redactar un documento que luego el presidente debía suscribir".

Esta es una metodología que prolongará un diálogo estéril durante
veinte años más, "mientras la guerra sigue exterminando los territorios
sagrados", apuntó Valencia.

Por eso, anunció que al final de
la jornada harán pública su decisión "de seguir hablando con el Gobierno
o de regresar a las comunidades a seguir ejerciendo control territorial
y desmilitarizar el territorio, o si por el contrario se le dará más
tiempo a Santos para que venga al Cauca".

Al tiempo que crece
la incertidumbre sobre este acercamiento, aumentan las acciones de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC) en el departamento del Cauca y sus vecinos Nariño y Valle del
Cauca, donde hay miles de personas sin luz eléctrica por cuenta de un
sabotaje eléctrico desde la semana pasada.

La Fiscalía
confirmó este lunes que ya se han capturado a seis supuestos responsables de
derribar una torre cerca del puerto de Buenaventura (Valle del Cauca),
entre los que había dos menores de edad.

Además, se presume
que esa guerrilla puede estar detrás de la muerte del médico tradicional
y guía espiritual del pueblo nasa Lisandro Tenorio, a quien había
amenazado días antes debido a la pretensión de los aborígenes de
expulsar de sus resguardos tanto al Ejército y a la Policía como a las
FARC.

El ministro de Defensa de Colombia,
Juan Carlos Pinzón, rechazó el crimen y dijo que precisamente por estos
hechos es necesario que las autoridades tengan presencia en todo el
territorio colombiano y no se replieguen como solicitan los nasa.

De hecho, presentó desde la ciudad más importante del Pacífico, Cali,
la creación de un Centro Integrado contra el Terrorismo para el
suroccidente de Colombia.

 

La FIDH y la OMCT piden que Colombia prosiga el diálogo con los indígenas

La Federación Internacional de Derechos
Humanos (FIDH) y la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT)
condenaron este martes el recrudecimiento de la violencia contra la población
del valle colombiano del Cauca e instaron a las autoridades de ese país a
avanzar en el proceso de diálogo.

El llamamiento pide al
Gobierno que, además de garantizar el derecho internacional humanitario,
haga avanzar la negociación entablada sobre la presencia militar en la
zona, bloqueada por la exigencia indígena de tratar directamente con el
presidente Juan Manuel Santos.

La FIDH y la OMCT recordaron
que la población indígena cada vez está más afectada por la
intensificación de los enfrentamientos entre el Ejército Nacional y las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), y subrayaron que corresponde a
las autoridades asegurar la protección de esas comunidades.

Fruto de esa "aguda conflictividad social", el 18 de julio fue asesinado
presuntamente por el Ejército Nacional, según recuerda esa nota, el
indígena Eduar Fabián, mientras que a principios de agosto dos
desconocidos dieron muerte a otro comunero identificado como Aldemas
Pinto.

La FIDH y la OMCT dijeron, además, tener conocimiento
de que el grupo paramilitar Águilas Negras había dado orden expresa de
matar a los líderes indígenas Feliciano Valencia y Luis Acosta, y
señalaron que existen también panfletos con amenazas a otros dirigentes
comunitarios.

"Urgimos que las autoridades tomen medidas
urgentes para garantizar el derecho a la vida, la integridad física y
psicológica y la seguridad de los pueblos indígenas", reclamaron esos
organismos.

Las cifras facilitadas indican que en 2011 fueron
asesinados 79 indígenas en todo el país, lo que supuso un alza del 55
por ciento respecto al año anterior, así como que en lo que va de año
haya habido 54 homicidios contra miembros de esos pueblos, sea como
consecuencia de asesinato directo, minas antipersonal o combates entre
grupos armados.

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