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La puesta en marcha en Nueva York del
programa Comunidades Seguras ha traído miedo e inseguridad a inmigrantes
latinos como la mexicana Emma Vidals, que hace veinte años se
estableció en esta ciudad junto a sus cuatro hijos.

"Hay
mucho, mucho miedo", recalcó Vidals, que este lunes participó en la conferencia
de prensa y protesta en la que organizaciones comunitarias y de
derechos civiles, políticos e inmigrantes repudiaron la puesta en marcha
en Nueva York, y otros estados, a partir de mañana, de la controvertida
iniciativa.

Este programa y otros como el 287g, que persiguen
a inmigrantes con antecedentes criminales, suponen que cualquier
detención o contacto con la policía por parte de un inmigrante pueda
causar que se remita información a la Oficina de Inmigración y Aduanas
(ICE) como sus huellas digitales.

Comunidades Seguras se puso
en marcha en 2008 bajo la Administración del expresidente George W. Bush
y se ha expandido bajo el gobierno del presidente Barack Obama, que ha
planteado como meta alcanzar su aplicación en todo EE.UU. para 2013.

Para Vidals, de 50 años, nunca había sido motivo de preocupación ir a
su empleo, limpiando casas en el vecindario de Port Richmond en el
condado neoyorquino de Staten Island.

"Para mí era más seguro
antes que ahora porque vas con temor y habrá más enfermedades por los
nervios que ello causará. Muchos van a tener miedo de acudir a la
policía para denunciar lo que nos ocurre", destacó la mujer.

"Yo no llamaría a la policía si tengo un caso de violencia doméstica,
que va a aumentar más. ¡Si ya hay problemas de violencia doméstica sin
esta ley, imagínense ahora!". Si pasa algo no abro la puerta a la
policía porque estoy indocumentada", sostuvo Vidals, que tuvo otros
cuatro hijos en EE.UU.

Agregó que su mayor temor es por los
hijos que trajo de México, cuyas edades oscilan ahora entre los 27 y 20
años, que ya se casaron y tienen hijos en este país.

David
Suárez, también de México, de donde emigró hace 18 años, comentó por su
parte que la presencia de la policía ha aumentado en Port Richmond. "El
miedo es más", sostuvo.

El inicio de Comunidades Seguras en
Nueva York, donde cerca del 30 por ciento de la población es latina, movilizó este lunes a un gran grupo de activistas y políticos, que al igual que en otras
jurisdicciones donde se ha puesto en marcha, aseguraron que debe ser
llamado "comunidades inseguras" porque menoscaba las relaciones entre la
comunidad y la policía.

Entre los políticos estuvo la
presidenta del Concejo de la ciudad, Christine Quinn, quien recordó que
el gobernador del estado Andrew Cuomo, el jefe de la Policía y la
legislatura municipal se opusieron el año pasado a que el Departamento
de Seguridad Nacional trajera el programa a Nueva York.

Christine y otros que participaron en la abarrotada conferencia de
prensa en las escalinatas de la Alcaldía, denunciaron que el
Departamento de Seguridad Nacional ha ido por encima de la voluntad de
los neoyorquinos que rechazan esa iniciativa.

"Estamos
completamente opuestos a su puesta en marcha", afirmó Quinn, acompañada
además por la congresista demócrata Nydia Velázquez, quien anunció que
envió hoy una carta a la secretaria de Seguridad Nacional, Janet
Napolitano, "pidiendo que se detenga el programa Comunidades Seguras en
Nueva York y todo el estado".

Gonzalo Mercado, director de El
Centro del Inmigrante en Staten Island recordó que hace poco más de un
año se registraron ataques contra inmigrantes en Port Richmond que
salieron a la luz pública gracias a que estos lo denunciaron, lo que
llevó al arresto de varios sospechosos.

Mercado manifestó su preocupación de que se repitan los ataques al asegurar que en esta ocasión no habrá denuncias.

Otra que expresó su temor por la entrada en vigor del programa del
Gobierno federal fue la activista Cecilia Gastón, directora de Violence
Intervention Program que ofrece ayuda a víctimas de violencia doméstica
ya que teme que aumente el número de víctimas.

"Es una locura
porque pone a nuestras mujeres en un peligro enorme porque no van a
hacer la denuncia por el temor a la deportación", dijo y agregó que "ya
tenemos demasiados de niños en hogares de acogida" porque sus padres
fueron deportados.

Dijo además que afectará la campaña que realiza la ciudad para que el público llame y denuncie la violencia doméstica.

El sector religioso estuvo representado por el reverendo Ramón
Almonte, quien recordó que "una de las enseñanzas más importantes de la
Biblia es dar la bienvenida al extranjero" y destacó que Nueva Yor fue
construido por inmigrantes.

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