Latinoamérica es la gran ausente en los temas previstos en el tercer y último debate que mantendrán este lunes en Boca Ratón (Florida) el presidente de EE.UU. y candidato a la reelección, Barack Obama, y su rival Mitt Romney.

El debate de 90 minutos sobre política exterior estará dividido, a decisión del moderador, el veterano periodista Bob Schieffer, en seis segmentos: el papel de EE.UU. en el mundo; la guerra en Afganistán; Israel e Irán; los cambios en Oriente Medio y el nuevo rostro del terrorismo; el ascenso de China y el mundo del futuro.

La ausencia explícita de Latinoamérica, que podría salir de todos modos a colación, sorprende a analistas como Ted Piccone, subirector del departamento de estudios internacionales del centro Brookings Institution en Washington.

"No hay nada sobre Latinoamérica en los temas previstos del debate: México, Venezuela, Cuba, Brasil, nuestros vecinos, con los que tenemos enormes vínculos comerciales", señaló Piccone.

"Uno de cada seis estadounidenses es original de Latinoamérica y una tercera parte de nuestros suministros energéticos proceden de la región", insistió el experto.

Piccone destacó que la región también salió poco a relucir en los dos debates previos entre Obama y Romney, el primero en Denver a principios de mes y el segundo en Nueva York la semana pasada.

El analista cree que eso obedece, en parte, a que la comunidad hispana en EE.UU. es "muy diversa" y es difícil usar de forma efectiva el discurso sobre la región para atraer a los votantes.

Piccone precisó, de todos modos, que "la mayoría de los latinos en Estados Unidos son mexicanos y tendría sentido el decir algo sobre las relaciones con México si uno está interesado en ese bloque electoral".

"Pero no hemos escuchado prácticamente nada de México", concluyó.

Obama y Romney, que evitaron hablar de inmigración en el primer debate, sí abordaron el tema la semana pasada, cuando el presidente retrató al republicano como un político más radical con los inmigrantes que George W. Bush y el exgobernador acusó al inquilino de la Casa Blanca de incumplir sus promesas.

El experto de Brookings considera, por lo demás, que muchos de los temas relacionados con Latinoamérica como la inmigración, el lavado de dinero y el control de armas o narcóticos entran más en la categoría de "difíciles problemas domésticos" que en la de política exterior.

"Ninguno de los dos candidatos tiene realmente buenas respuestas sobre cómo atajar esos problemas", concluyó Piccone.

Bruce Gronbeck, profesor emérito de la Universidad de Iowa, dice estar convencido de que ni a Obama ni a Romney les interesa hablar de Latinoamérica.

"A Obama se le puede acusar de haber ignorado la región y su contendiente tendría que proponer algo realmente nuevo y radical como para que se considere importante y no creo que lo intente", anticipó Gronbeck.

Los analistas sí creen que los presidenciables podrían hablar este lunes de los acuerdos comerciales.

Romney dijo en el anterior debate que de ser elegido presidente expandirá "dramáticamente" el comercio con Latinoamérica e impulsará más tratados comerciales con la región.

Falta por ver si Obama y Romney harán un guiño esta noche a los votantes hispanos de Florida, que pueden resultar claves en las elecciones presidenciales del próximo 6 de noviembre.

Se calcula que el 19,2 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto en Florida son hispanos, según Latino Decisions.

Una encuesta recién publicada por el diario The Wall Street Journal muestra que Obama tiene el apoyo del 70 por ciento de los hispanos frente al 25 por ciento de Romney.

En Florida, sin embargo, la distancia es mucho menor, según un sondeo publicado este mes por la Universidad Internacional de Miami, el Miami Herald y El Nuevo Herald que sitúa a Romney sólo 7 puntos por detrás entre los latinos del estado (51 por ciento frente al 44 por ciento). 

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Lauren Bateman