La noticia es buena, y podría ser mejor.

El Departamento de Policía de Filadelfia, cómo la Policía Estatal de Pensilvania, Nueva Jersey y Delaware, está en plena búsqueda de latinos y latinas que quieran unirse a sus fuerzas. 

Con tan solo 536 miembros de descendencia latina, la policía de Filadelfia se queda corta en comparación con los resultados del censo publicados el año pasado. 

(Lea versión en inglés / Read English Version: More Latino Police Needed, but at the Top)

Los hispanos representan el 13 por ciento de la población de la ciudad, y sin embargo, solo el 8,1 por ciento de los policías son de descendencia latina. 

En otras palabras, el comisionado de la policía de Filadelfia, Charles Ramsey, tiene la oportunidad de cerrar la brecha, y de aumentar el número de hombres y mujeres latinos que portan el uniforme.

Pero la política de semejante cambio todavía tiene que ser descifrada, tal vez por nuestra única voz en el Concejo de la Ciudad, la honorable María Quiñones-Sánchez. 

Podría ser posible que no ha habido dinero para pagar semejante cantidad de nuevos oficiales, o que hay una escasez de candidatos calificados en la ciudad de Filadelfia, donde los policías, como requisito, deben vivir. O tal vez se requiere mejor publicidad, para que los latinos sepan que son bienvenidos a llenar una solicitud de empleo en el Departamento de Policía. Y de advertirlos sobre el largo proceso para convertirse en policía, prolongado y complicado, pero no imposible si se enfrenta de manera consistente y con sinceridad.

El objetivo es noble, y, como cualquier otro acto de paridad en esta ciudad, podría brindar grandes resultados. Imagine que los barrios en los que cada vez hay más hispanos son patrullados por latinos y latinas uniformados que entienden a quienes hablan español... pero sobretodo los entienden culturalmente, haciendo de los grandes errores una cosa del pasado. 

Por sobre todas las cosas, el alcalde Nutter y el comisionado Ramsey necesitan demostrar que cuando decidieron suprimir la carrera del inspector Daniel Castro, como resultado de una investigación que nadie ha cuestionado, fue porque querían deshacerse de una manzana podrida, y no simplemente para eliminar al único inspector latino de la policía con posibilidades de convertirse algún día en comisionado.

El inspector Joe Meléndez se retiró y el inspector Castro fue enviado a prisión.

¿Quién será entonces el primer comisionado de descendencia latina en Filadelfia?

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Editorial