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En 2003, gracias a una demanda interpuesta por perfil racial, la Administración de Seguridad de Transporte (TSA) debió alterar sus políticas y técnicas de seguridad a nivel nacional.

Es increíble la facilidad con la que se puede interrumpir la calma en un aeropuerto. De un instante a otro el proceso de revisión más monótono se puede convertir en un estado de alerta preocupante y hasta de emergencia total. También se puede convertir en horas de aislamiento e interrogatorios extensos.

"Viajaba de Filadelfia a California de regreso al campus de mi universidad. Cuando pasé por el detector de metal una oficial me dijo que me hiciera a un lado para una segunda revisión. Vacié mis bolsillos con todo lo que traía, nada metálico, un set de tarjetas con palabras en árabe y su traducción en inglés que llevaba para estudiar", dijo Nick George, estudiante universitario que en agosto del 2009 fue detenido e interrogado durante varias horas por oficiales de la Administración de Seguridad de Transporte (TSA) y después por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia.

Según declaraciones del estudiante para la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU), en Pensilvania, las palabras impresas en las tarjetas eran tan comunes como 'graduación' o 'sonreír' y jamás pensó que lo fueran a meter en problemas.

"La oficial me preguntó que cómo me sentía sobre los atentados del 11 de septiembre del 2001, ¿qué podría responder a eso? que fue algo terrible. Luego me preguntó si sabía quien había sido el responsable y respondí que Osama Bin Laden, a lo que ella me respondió con la pregunta ¿y sabes que idioma es el que habla él?", declaró George.

A 30 minutos de preguntas en el área de detección le siguieron dos horas de detención en una celda de la estación de policía con esposas en mano.

George sintió tanta frustración por el incidente que en febrero del 2010 decidió interponer una demanda contra agentes de la TSA  siendo representado por ACLU-PA.

Exactamente un año después, el estudiante paquistaní Ali Khan (quien prefirió mantener su nombre verdadero anónimo), cuyo destino final era Filadelfia, fue detenido durante tres horas en el aeropuerto JFK, en Nueva York, como parte de una operación especial. Aparentemente todos los pasajeros de origen musulmán fueron retirados de la fila de pasajeros para ser inspeccionados por separado.

"Es la única vez que un incidente así me sucedió, he viajado en otras ocasiones después y no he vuelto a tener problemas", dijo Khan.

De manera similar en junio del 2011 empleados de TSA en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, en Nueva Jersey, fueron reconocidos como los 'cazadores de mexicanos' de acuerdo con un reporte interno federal llamado el 'Reporte de Boston'.

Agentes conocidos como oficiales de detección de conducta (BDO) debían concentrarse en pasajeros que mostraran una conducta nerviosa, errática o con gestos evasivos. En lugar de seguir con esta normativa, se concentraron en pasajeros mexicanos y dominicanos, y en revisar si contaban con las visas apropiadas, de lo contrario eran sometidos a revisiones de maletas y cacheo.

El destape más reciente de perfil racial en un aeropuerto, específicamente contra latinos, afroamericanos y personas de medio oriente, fue publicado por The New York Times el pasado 11 de agosto cuando más de 30 agentes del programa de detección de conducta declararon que los pasajeros a los que iba dirigido este programa era específicamente a latinos que viajaran a Miami o afroamericanos que portaran gorras de béisbol hacia atrás.

Según Ann Davis, vocera de TSA en la región de Pensilvania, no ha habido ninguna queja reciente por perfil racial en el aeropuerto Internacional de Filadelfia.

'No hay mucho que declarar'

AL DÍA News se puso en contacto con Ann Davis, vocera de TSA en la región de Pensilvania, para hablar sobre los incidentes reportados en el aeropuerto de Boston y preguntar si había quejas recientes de esa índole en el aeropuerto de Filadelfia.

"No que yo sepa. La verdad no hay mucho que declarar porque en Filadelfia no se ha reportado este tipo de casos recientemente, el programa está bajo revisión en estos momentos y las quejas del aeropuerto de Boston son solo alegatos", dijo Davis. 

Pese a que  se ofreció a enviar información sobre el programa, hasta el día de publicación de este artículo, AL DÍA News no recibió información alguna.

Sin embargo este año surgió un nuevo método para someter quejas de abuso en aeropuertos al alcance de todo el mundo. La Coalición Sij y un puñado de líderes nacionales de derechos civiles lanzaron una aplicación para teléfonos móvil que permite someter quejas de abusos en aeropuertos al instante.  

"Según los números más recientes, alrededor de 15.000 personas han descargado  la aplicación desde que fue lanzada en mayo paasado. En cuanto al número de quejas hemos recibido entre 70 y 80, hay muchas más que han sido sometidas pero este es el número de quejas completas y oficiales con el que contamos", dijo Rajdeep Singh, director de política de la Coalición Sij.

Para Singh, estas cifras son muy significativas si se comparan con el número de quejas reportadas por TSA en 2011.

"El año pasado el DHS y la TSA enviaron un reporte al Congreso donde aseguraban que solo recibieron 11 quejas durante la primera mitad de ese año. Ahora por medio de nuestra aplicación hemos incrementado el número de quejas casi en un 800 por ciento. Creo que la razón es porque hemos eliminado la brecha entre el instante en que el incidente ocurre y el tiempo que se necesita para someter una queja", dijo Singh.

Singh agregó que el número pudo haber aumentado considerablemente es que aunque los pasajeros pudieron haber recibido abusos, no contaban con una manera conveniente de documentar su experiencia y ahora gracias a la tecnología eso está cambiando.

"Lo que hicimos es tomar toda la información que DHS y TSA incluye en sus propias solicitudes de quejas en sus páginas de internet, y la convertimos en nuestra aplicación. En cuanto un usuario someta una queja se envía directamente a la Oficina de Derechos Civiles de DHS y TSA", dijo Singh.

Por medio de esta aplicación también se ha podido realizar un sondeo del tipo de abusos que se han cometido, y según Singh, estos son muy diversos. "Muchas de ellas provienen de la comunidad Sij, otras personas someten abusos basados en una condición médica o discapacidad. También malos tratos basados en el género de la persona, discriminación en distintos aspectos", dijo Singh.

Pero a pesar de las acusaciones negativas que últimamente ha recibido la TSA,  algunas encuestas demuestran que el trabajo de prevención realizado por esta administración es bien recibido entre los norteamericanos.

Según una encuesta publicada el pasado 8 de agosto por Gallup, el 54 por ciento de norteamericanos piensa que TSA está realizando un excelente o buen trabajo al llevar acabo revisiones en aeropuertos, y el 41 por ciento piensa que los procedimientos de revisión de TSA son extremadamente o muy eficientes al prevenir actos de terrorismo en aviones de EE.UU.

"Por sorpresivo que parezca no recibimos tantas quejas por perfil racial en el aeropuerto, estas representan el uno o dos por ciento de nuestras llamadas", dijo Amara Chaudhry, directora de derechos civiles de la organización Council on American-Islamic Relations (CAIR) en Filadelfia.

Chaudhry declaró que la queja principal que reciben en el área de Filadelfia en cuanto a perfil racial es de residentes que se quejan de que agentes locales of federales los detienen para hablar con ellos. "Según los residentes, los agentes los detienen sin dar una razón aparente, solo les dicen que quieren hablar con ellos. Este tipo de abusos representa el 39 por ciento de nuestras quejas de derechos civiles", dijo Chaudhry.

'El perfil racial no es aceptable'

La información más reciente que se tiene sobre las quejas en el aeropuerto Internacional de Boston es que la TSA deberá revisar su programa de seguridad de detección de conducta.

Fue hace casi diez años, en el verano del 2003, que sucedió un hecho sin precedentes cuando por primera vez en su historia, la TSA debió alterar sus políticas y técnicas de seguridad a nivel nacional.

Los cambios sucedieron en respuesta a una demanda interpuesta por ACLU-PA en nombre del doctor Bob Rajcoomar, quien luego de tomar un vuelo de Atlanta a Filadelfia en el que viajaba un hombre sospechoso, fue arrestado junto a otros pasajeros solo porque a los agentes "no les gustaba como se veía".

"El acuerdo de ese caso fue importante porque forzó a TSA a tomar medidas para prevenir que air marshals sometan o arresten a pasajeros solo por su raza o etnia", dijo Stefan Presser, director legal de ACLUPA.

Ahora tras el destape de quejas publicadas el pasado 11 de agosto por The New York Times, todos los oficiales del Aeropuerto Internacional de Logan deberán tomar un curso de cuatro horas sobre porque el perfil racial no es aceptable y porque no es un método efectivo para detectar terroristas. 

Según reportó el DHS, oficiales de más de 100 aeropuertos en el país tendrán que tomar un curso en línea para recordarles que el perfil racial no será tolerado.

"Creo que la TSA deberá contestar muchas preguntas la próxima vez que se reporten ante el Congreso porque ir de 11 quejas al número que obtengamos mediante nuestra aplicación, ellos tendrán que 

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