El director ejecutivo de una de las empresas de Pensilvania más prometedoras es latino, específicamente un boricua criado en Ponce de León, Puerto Rico.

Se trata de Anthony Ibargüen, quien desde hace dos años se desempeña como gerente general de Quench, una compañía con presencia en todo el país, más de 100 mil clientes y cuya sede principal se encuentra a pocas millas de Filadelfia, en King of Prussia.

Con cerca de 54.000 unidades instaladas solamente en las áreas metropolitanas de Nueva York y Filadelfia, Quench intenta revolucionar la manera como se consume agua en escenarios cerrados como oficinas y grandes firmas corporativas.

Para hablar de esto, Ibargüen se sentó en la Mesa Redonda de AL DÍA y explicó por qué la gente debería cambiarse a sus máquinas filtradoras en vez de seguir comprando botellones de 5 galones que, según él, no garantizan la pureza del líquido.

¿Por qué la gente debería preferir Quench y no otra empresa?

Creo sin caer en generalizaciones, que muchas de las aguas embotelladas, obviando lo que dicen los comerciales, no vienen directamente de una fuente natural ni del pacífico sur. La mayoria vienen del agua municipal.

Normalmente lo que hacen esas plantas embotelladoras es someter esa agua a procesos de filtración que purifican el agua. Después la embotellan, la almacenan en alguna bodega por algún tiempo y luego la distribuyen.

Al final, el agua simplemente pasa de la botella al vaso sin ninguna ser filtrada una vez más.

Nuestro sistema hace el mismo tipo de flitración, la diferencia es que lo hace en el mismo instante en que el agua es servida.

Entonces ustedes no venden agua como tal...

No vendemos una marca de agua. La industria de agua embotellada ha gastado  cientos de millones de dolares en los ultimos 25 años. Cuando era niño ni siquiera pensaba en agua en botellas plásticas y ahora es muy común. Es muy cómodo llevar agua embotellada a cualquier lugar.

Sin embargo, en los últimos años se ha conocido que esa agua no es tan saludable como se pensaba; las botellas tienen componentes petroquímicos y la conciencia ha aumentado en este sentido.

 Nuestro enfoque no es la botella de 60 onzas, porque no se puede llevar una máquina Quench a cualquier lugar, pero en EE.UU.hay millones de botellones de cinco galones que necesitan ser cambiados por una tecnología más saludable, inteligente y ambiental.

¿Cómo compararía a Quench con Aquamerica?

El negocio de ellos es diferente al de nosotros. Ellos hacen todo este proceso y presentan el agua en botella. No los vemos como nuestra competencia.

Básicamente nosotros purificamos el agua municipal y lo que hacemos es que en vez de confiar a ciegas en esa agua, utilizamos nuestro sistema de filtros para obtener agua realmente pura en el mismo instante en que se sirve.

Usted nació en Nueva Jersey pero su padre es cubano y su madre puertorriqueña. ¿Cómo mantiene sus raices culturales?

A través de mi familia en Puerto Rico. Estuve allá hace pocos meses. Mi esposa y mis hijos son nacidos aquí y creo que es importante para cada uno de ellos conocer sus raíces y su herencia. Creo que lo hacen y se sienten orgullosos de eso.

¿Cuál aspecto de su descendencia latina cree que ha sido determinante en su carrera profesional, aparte de su educación en Harvard?

Yo creo que la capacidad para  apreciar y valorar los ambientes multiculturales.

Mi experiencia me dice que formar un grupo ecléctico y diverso aumenta la productividad en términos de creatividad e ingresos. Siempre trato de incentivar eso en mis equipos de trabajo.

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Edwin López / Redacción AL DÍA