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De pequeña, Beatriz Mirabal-Garcés jamas imaginó que de pasar hambre en Cuba, pasaría a estar casada con un chef superestrella, el 'iron chef' José Garcés, mucho menos que estaría al frente de su propia fundación que se dispone a lanzar en una gala este 10 de octubre.

Desde hace dos años, cada viernes en su consultorio —localizado en el 212 de la calle Race— la doctora Beatriz Miranal-Garcés se dedica a tratar a la comunidad inmigrante por la mitad de sus precios. 
 

A tan solo siete años de haber abierto su primer restaurante juntos, suman ya 15 los restaurantes de su imperio que se extiende a través de cinco ciudades, con ventas anuales de 50 millones de dólares al año.

Ante semejante éxito, para los Garcés el siguiente paso es, naturalmente, abrir una fundación para ayudar a la comunidad inmigrante de Filadelfia, ciudad que los acogió.

"Tanto José como yo tenemos raíces inmigrantes. Yo vine de Cuba, el nació en Chicago pero sus padres son de Ecuador", dijo Mirabal-Garcés. "Llevamos en Filadelfia más de 10 años y hemos sido muy afortunados, y queremos ayudar a la comunidad inmigrante brindando los servicios de salud que tanto necesitan".

Mientras su esposo se ha abierto paso en la cocina, Mirabal-Garcés lo ha hecho de dentista. En su consultorio se ha topado con muchos inmigrantes, muchos de ellos hispanos, que no cuentan con seguro médico. Pero eso no la ha detenido de atenderlos. 

Desde hace dos años, cada viernes en su consultorio —localizado en el 212 de la calle Race— se dedica a tratar a la comunidad inmigrante por la mitad de sus precios. Y una vez al mes va al consulado mexicano a hacer exámenes gratuitos y a informar a quienes acuden ahí sobre su programa de descuentos. 

Pero lo que motivó a los Garcés a abrir la fundación fue una tragedia que pudo haber sido evitada muy fácilmente. 

"Conocí a Felipe hace un año y medio. Me lo trajeron otros pacientes, y estaba muy enfermo", dijo Garcés Mirabal. "Felipe tenía 26 años, no tenía papeles y tenía miedo de ir a un hospital porque pensaba que lo iban a regresar a México".

Los Garcés se pusieron en contacto con el doctor Steve Larson, fundador de Puentes de Salud, y él los ayudo a que Felipe fuera admitido al Hospital de la Universidad de Pensilvania gracias a un programa de Asistencia Médica para Emergencias (EMA) para personas que no califican para otros programas gubernamentales de salud debido a su estatus migratorio.

"Su enfermedad estaba muy avanzada. Lo cuidamos pero no sirvió de nada y lo enviamos a morir a México", dijo Mirabal-Garcés. "Tenía cáncer de tiroides, un cáncer tan simple que al momento de tener síntomas te quitan la tiroides y se acabó".

Hoy The Garces Family Foundation se dispone a recaudar fondos para otras organizaciones que brindan servicios de salud a la comunidad inmigrante, y la primera será precisamente Puentes de Salud.

El objetivo es ayudar a recaudar unos $1,2 millones para la construcción de un centro de salud en un espacio de 4.000 pies cuadrados, en 1700 South St., donado por la Universidad de Pensilvania, que servirá de casa para Puentes de Salud.

"Como la historia de Felipe hay muchas más que no nos hemos enterado", dijo Mirabal-Garcés. "No quiero que haya una persona en Filadelfia que por no tener seguro o por tener miedo se vea en una situación así". 

El lanzamiento de The Garces Family Foundation se llevará a cabo este 10 de octubre en el Kimmel Center. En la gala y muestra gastronómica participará el chef Garcés, así como algunos de los mejores chefs de la ciudad de origen inmigrante. Para más información, visite http://garcesfamilyfoundation.org

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