Spanish

A José Rosado le cabe aquel dicho popular que dice –cuando se trata de un recién llegado– "a ese fulano solo lo conocen en su casa". Sin embargo, a este hombre hispano, nacido y criado en Bethlehem, 60 millas al noroeste de Filadelfia, lo conocen quizá más personas que quienes leen y quien escribe estas líneas juntos. Si no, es solo cuestión de tiempo.

Rosado es, oficialmente desde el primero de enero de este 2012, el primer alcalde hispano elegido popularmente en Pensilvania, casa de antiinmigrantes de la talla de Lou Barletta y Daryl Metcalfe, seguidos por miles de ciudadanos del común que hoy por hoy apoyan los intentos de cerrarle las puertas del estado a los inmigrantes indocumentados.

La noticia de la elección de Rosado el pasado 8 de noviembre como alcalde de Fountain Hill, un pueblo de 4.500 habitantes, 20 por ciento de ellos hispanos, tuvo poco eco en los grandes medios del estado, sin embargo no pasó del todo inadvertida: sectores proinmigrantes y latinos celebraron el suceso que calificaron como histórico. 

Y no es para menos, no solo se trata del primer alcalde hispano de Pensilvania, sino de un hombre que sobrevivió a la miseria que muchos puertorriqueños e inmigrantes en general tuvieron que vivir en los años sesenta y setenta. Y que hoy, graduado con honores de la escuela de la vida, se propone recorrer un largo camino político en busca del bienestar de los más vulnerables. 

¿Lo logrará? Difícil, pero no imposible para quien siendo niño consumió drogas y vivió clavado en el presente de su época. Rosado creció sin perspectiva alguna, pensando que su vida no sería otra que la que le había tocado vivir junto a sus hermanos en un barrio pobre y sin futuro del sur de Bethlehem. 

La oportunidad llegó de la mano de una maestra de escuela, su "mentora" –como la llama–, Iris Cintron, quien le hizo la pregunta del millón "¿Qué haces con tu vida?". La respuesta trajo otra pregunta y así, sin saberlo, Rosado terminó estudiando justicia criminal. De la universidad volvió a las escuelas y de ahí pasó a la alcaldía de Fountain Hill, primero como interino nombrado en diciembre de 2010, luego ratificado por el electorado con el 63 por ciento de los votos.

Este hombre de 48 años, casado, padre de tres hijos y abuelo de dos habla sin pelos en la lengua. Está de acuerdo con la despenalización del consumo de las drogas. Aboga por un enfoque preventivo como método en la lucha contra la criminalidad. Es un convencido de que detrás de la guerra contra las drogas y las prisiones en EE.UU. hay poderosos intereses de gente que no quiere que las cosas cambien.

El verbo peligroso en términos de crédito político pero franco, producto de lo que le ha tocado ver en sus 48 años de vida. 

Rosado afirma que no le interesa ser como todos los políticos,  asegura que lo suyo es el trabajo comunitario y que quiere llegar a representar al distrito 133 en la Cámara Baja estatal con el propósito de "brindarle una oportunidad" a la gente que  carece de ella.

Tal vez Fountain Hill no sea más que una peca en el mapa de Estados Unidos, pero en sus calles se reproduce a escala microscópica la realidad de un país entero. 

Hace diez años, el municipio tenía la misma cantidad de habitantes, el cinco por ciento de ellos era latino. Hoy, casi 1.000 hispanos componen el 20 por ciento de un pueblo condenado a no crecer –no tiene para dónde expandirse– pero que en cuyo suelo puede germinar la semilla del poder que los hispanos tanto anhelan en escenarios nacionales.

Tanto su historia personal como su trayectoria política son solo una en un millón, pero la tenacidad de este hombre y su incorrección política seguro lo ubicarán no solo como el primer alcalde hispano en Pensilvania, sino como el primer político de esta comunidad que se atrevió a decir lo que otros no dicen.

¿Cuál es el futuro político del alcalde Rosado? Él sabe que, por muy pequeñas que sean sus posibilidades hoy, algún día ocupará una silla en la Asamblea estatal.

A continuación la entrevista exclusiva que el alcalde Rosado concedió para AL DÍA: 

 

¿Cómo es que un latino llega a la alcaldía de un pueblo cuya mayoría es blanca?

Mi carrera empezó como  consejero en la Liberty High School de Bethlehem, donde estudiaban muchos jóvenes de Fountain Hill. Allá me conocieron. Además de eso, siempre he sido una persona que dice lo que piensa y participa de manera activa en la comunidad y creo que por eso fue que, cuando se me presentó la oportunidad, la gente confió  en mí.

 

Hay municipios en Pensilvana donde las comunidades se han sentido amenazadas por la creciente presencia de los latinos; ese es el caso por lo menos de Hazelton cuyo exalcalde, el hoy senador Lou Barletta, expidió decretos en 2006 con el objetivo de cerrarle las puertas a los inmigrantes indocumentados. En Harrisburg se adelanta una agenda legislativa hecha a imagen y semejanza de las leyes antiinmigrantes de Arizona y Alabama. ¿Cuál es su opinión al respecto?

El problema que existe es que muchas veces los medios de comunicación alimentan una mala imagen de los latinos. Muchas de las cosas negativas que pasan en la comunidad son resultado o están relacionadas con el tráfico de drogas y el crimen.

Creo que es un debate que tenemos que tener. Lo que pasa es que el público anglo acepta muchas de esas leyes antiinmigrantes porque está convencido de que hay que mantener a los latinos afuera porque lo que traen es crimen, violencia y droga. Hay políticos que usan eso para meterle miedo a la gente.

 

Usted es un sobreviviente de las drogas, un caso exitoso y de lo que ha dicho hasta ahora, se puede deducir que es crítico frente a las leyes contra las drogas. ¿Cómo alcalde qué hace para evitar el consumo de drogas en Fountain Hill? 

Sí (hay que aumentar el pie de fuerza) porque no tenemos más recursos. Como alcalde no puedo pasar leyes contra las drogas o cambiar las leyes que existen, pero lo que sí podemos hacer es, por un lado, investigar los casos con la policía y, por el otro, ofrecerle oportunidades a los jóvenes, porque cuando tienen tiempo libre y no tienen actividades alternativas entonces lo más seguro es que los perdamos.

 

Usted dice que ha tenido victorias consecutivas en su corta carrera política y que dice lo que piensa, eso hace perder elecciones en Filadelfia.

Entiendo que a veces cuando alguien dice lo que piensa pierde elecciones. En mi caso, no trato ninguna situación como un político, sino como lo que siempre he sido, un abogado de la comunidad. 

Muchos de los temas de los que hablo son temas que muchos políticos no quieren responder: la guerra contra las drogas o el sistema penitenciario de EE.UU.

Por ejemplo, el costo de darle educación a un niño en el distrito escolar de Allentown es de $9.000 anualmente. Para que una persona pueda asistir a una universidad del condado, hay que invertir entre $13.000 y $14.000 anuales; pero para mantener a una persona presa en una cárcel se necesitan $35.000 por año. Eso no puede seguir así.

 

El porcentaje de latinos en su ciudad es de 20 por ciento, aquí en Filadelfia somos el 13 por ciento. Con esas cifras ya se empieza a hablar de un futuro alcalde latino en la ciudad, ¿no le interesaría mudarse aquí?

No tengo interés de mudarme a Filadelfia. 

 

Hablemos del tema de los distritos electorales para la Asamblea estatal cuyo mapa de redistribución fue rechazado por una corte estatal borrando la posibilidad de que existieran cuatro distritos de mayoría latina. ¿Qué piensa de eso?

Esos son procesos políticos y los que tienen el poder quieren mantenerlo buscando la manera de dividir las comunidades que no están de acuerdo con la agenda de ellos.

Yo me postulé para ser representante del distrito 133, la comunidad en la que crecí y que está dividida en dos distritos estatales, el 133 y el 131. Estas líneas están trazadas por razones que no responden a los intereses de la comunidad; corresponden a los intereses de los que están en el poder. 

 

¿Diría que la decisión de la Corte Suprema fue política en contravía de su naturaleza jurídica? 

Creo que hay que seguir debatiendo sobre ese tema. Los distritos tienen que ser creados de manera tal que se les ofrezca la oportunidad a las poblaciones que crecen, pero también hay distritos en los que se debe incluir comunidades diferentes. La persona que aspire a representar un distrito tendrá que hacerlo pensando en todos los residentes no en una sola comunidad.

 

¿Qué le recomendaría a las personas que están tratando de reversar la decisión de la Corte?

Vi en la anterior edición de AL DÍA el artículo sobre los distritos en los que se piensa habría una mayoría latina si se confirma el nuevo mapa de redistribución. Aunque el distrito 22 en Allentown es latino, la persona que anunció su candidatura a la Asamblea era un anglo.

Yo sí estoy de acuerdo con que se hagan distritos como estos, porque son distritos que tratan de mantener la comunidad en vez de dividirla, eso es importante, pero no garantiza que el ganador sea un latino. 

Como le digo, si un candidato anglo toca a mi puerta, me muestra su agenda y yo estoy de acuerdo con ella, voto por él. Si viene uno latino, toca a mi puerta y me muestra una agenda con la que yo no estoy de acuerdo, pues no voto por él.

Se trata de no dar el voto latino como algo seguro, los candidatos tienen la obligación de mostrarle al público cuáles son los temas de su agenda y el público tiene la obligación de informarse antes de votar.

Los latinos estamos en una especie de limbo político, el demócrata cree que nuestro voto está garantizado y el republicano nos da dolores de cabeza. Nosotros nos vemos a veces en una especie de confusión de identidad política porque en lo fiscal solemos ser conservadores y en lo social, liberales. ¿Que opinión le merece esta situación política del latino?

Lo que vi en los últimos diez años es que el partido republicano se hizo el dueño de los  valores familiares y muchos en la comunidad latina se sintieron identificados con él, pero es evidente que muchos de los republicanos dicen una cosa y hacen otra. 

Creo que el pueblo latino tiene que alinearse con el partido que hable sobre los temas de interés para ellos, temas sociales. No permitir que los republicanos los manipulen usando la religión.

El partido republicano no es el único interesado en esos temas, el demócrata tiene una agenda profamilia que respeta los pensamientos y prácticas de los latinos.

 

Esta elección será la más grande de los últimos diez años, Santorum se perfila como ganador por encima de Romney, es católico y lo lógico es que la iglesia lo respalde –por ahí derecho buena parte de la comunidad latina–, ¿no cree que Santorum podrá llegar a la presidencia ayudado por la "mano de Dios"?

Yo creo que lo que tiene que hacer cualquier comunidad es mirar la vida política de los candidatos, no tanto lo que dicen que van a hacer. 

Tenemos que ejercer un voto educado que tenga presente la hoja de vida de Santorum. Por ejemplo, si votó a favor de proyectos antilatinos cuando fue senador entonces no podemos esperar que vaya a ser prolatino cuando sea presidente.

 

Lo mismo se puede decir de Obama, que el primer año dijo que iba a hacer la reforma migratoria y nunca la hizo...

Sí, es verdad. Pero tenemos que pensar como comunidad cuál va a ser el mejor representante para nosotros.

 

O crear un tercer partido, el "Tequila Party"...

(Risas) Si no es muy tarde, podría anunciar mi candidatura para la presidencia.

En el país se ha hablado de la idea de un tercer candidato que pudiera convertirse en alternativa para acabar con la indecisión y la frustración de votar entre candidatos malos. Mucha gente se pregunta hoy ¿para qué votar si todos son iguales?

Siempre he dicho que en las elecciones para presidente el voto es uno entre millones; las elecciones más importantes son las locales porque se puede elegir a un alcalde con una diferencia de 20 ó 30 votos, lo mismo pasa a nivel estatal cuando se eligen representantes con una diferencia de menos de 100 votos. Esas son las elecciones a las que la comunidad tiene que salir a votar porque es en esos procesos políticos donde se elige a los representantes más próximos: la junta de la escuela, el concejo de la ciudad, el alcalde,  representantes estatales y gobernador. 

A medida que la comunidad participe en las elecciones cada año, se eduque en los temas y conozca la trayectoria política de los candidatos podrá hacer una elección más inteligente. 

Main Topic: 
Author: 
Plain Text Author: