Cole Hamels fue el que más perdió en su duelo con el novato Bryce Harper. 

Hamels buscaba establecerse como uno de los sicarios del béisbol cuando le pegó un pelotazo a Harper el pasado 6 de mayo en Washington. 

El lanzador zurdo es respetado por su pitcheo pero no intimida. Su carita de bebe, su voz baja y su finura de cuerpo no evoca miedo. Lo mismo se puede decir de sus lanzamientos. Hamels no cuenta con una recta devastadora. Hamels confunde a los bateadores con su cambio de velocidad, sus dos lanzamientos rompientes y una recta respetable. 

Todo estaba en su sitio para Hamels hacer la impresión de machote ante Harper. El partido era el único que tomó lugar en la Gran Carpa esa noche y el foco de la transmisión del juego por "ESPN Sunday Night Baseball" hizo del desafío el centro de atención en el mundo del béisbol. Que Harper había debutado en las Mayores la semana antes con mucha algarabía tenia a los fanáticos deseosos de ver como el joven bateador zurdo se media contra uno de los mejores abridores zurdos en las Grandes Ligas.

Hamels le pegó el pelotazo a Harper en la primera entrada. Los que siguen el béisbol entendieron rápidamente lo que pasó. No fue la primera vez, ni será la última, que un bateador novato es iniciado en la fraternidad de jugadores de Grandes Ligas con un pelotazo. Especialmente Harper que no se subscribe a las reglas no escritas del juego y se estaba buscando una lección por sus "payasadas". El novato de 19 años de edad no sigue el libreto de antaño que dicta que los novatos en la Gran Carpa deben ser modestos. 

Tan precoz es Harper que no dejó que el veterano Hamels tuviera la última palabra. El joven bateador tomó su cantazo, se colocó en la primera base, y explotó hacia la esquina caliente después de que Jayson Werth pegara un sencillo. Harper culminó su revancha cuando se robó el home a la vez que Hamels tirara perezosamente a primera para mantener a Werth cerca de la inicial.

El pichón le tiró a la escopeta. 

Pero eso no fue el fin. Los Phillies no perdieron el partido debido al descuido de su pitcher, Filadelfia venció a Washington 9-3, pero Hamels recibió un bolazo en su primer turno al bate esa noche y metió la pata en su boca después del encuentro. 

Hamels forzó al Comisionado del Béisbol a suspenderlo cuando se autoinculpó con comentarios a la prensa que el pelotazo que le pegó a Harper fue intencional. Tuvo suerte que la sentencia fue por sólo cinco días pero el castigo no agradó a la jerarquía de los Phillies y a muchos de sus fanáticos. 

La suspensión hizo que el abridor perdiese un turno en la rotación. Algo que los Phillies no necesitaban durante el comienzo lento del equipo y durante un periodo en el cual Cliff Lee se encontraba en la lista de los lesionados y Roy Halladay sufría de una mala racha. 

La inactividad pone a Hamels en riesgo de romper su buen ritmo de pitchear cada cinco días. Los lanzadores abridores son animales de costumbre. 

En vez de robustecer su reputación, el dejar a Harper robarse el home y el hablar de más sobre el bolazo mostró que a Hamels todavía le queda mucho por madurar. 

Veremos como luce el pitcher de 28 años el Día de las Madres contra los Padres, el viernes 11 de mayo contra los Medias Rojas, y el  miércoles 23 cuando se enfrente de nuevo contra los Nacionales en Filadelfia. 

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Will González