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Danny Álvarez (izq.) nació en la ciudad de El Paso, en Texas, y actualmente exhibe sus grabados en el Museo de Arte de Filadelfia.

La perspectiva e inspiración de un 'paseño' llegó a Filadelfia para exhibir parte de su trabajo y compartir una experiencia artísitica desde la frontera entre México y Estados Unidos.

Se trata del muralista Danny Alvarez, quien visitó la ciudad durante la primera semana de octubre para presentar sus obras en dos exhibiciones distintas.

"Ha sido un camino muy largo para mi. Comencé mis colaboraciones con Brandywine Workshop en 2001 cuando estudiaba mi posgrado en Filadelfia", dijo Álvarez en entrevista telefónica.

El muralista presentó en el Museo de Arte de Filadelfia un grabado sin título que realizó en 2006, que también forma parte de 53 litografías, grabados y serigrafías que forman parte de la exhibición 'Full Spectrum: Prints from Brandywine Workshop'.

Además, también muestra algunos grabados de madera en la galería Glass Lobby del Brandywine Workshop.

"Mi principal inspiración es la frontera, busco que la audiencia experimente esa realidad tan particular a través del arte. Muchas de las imágenes e icónos de mi propia experiencia son desconocidos para el público en general", dijo Álvarez.

El muralista nació en 1964 y creció en la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas. Después de residir en Filadelfia regresó a su ciudad natal luego que terminó un posgrado en la Facultad Tyler de Bellas Artes de la Universidad de Temple en 2006. 

Después de haber dado clases en la Universidad de Texas en Austin y también en El Paso, Álvarez se ha enfocado en los últimos años en una carrera como muralista y litógrafo reconocido en su ciudad natal.

"Una de las características de mi trabajo es que no me gusta ponerle títulos a mis obras, porque en el momento en que le doy un nombre a alguna obra el espectador comienza a buscar ese significado", explicó el muralista.

 A lo largo de su vida ha observado, experimentado y reflexionado sobre temas que son transnacionales, religiosos y culturales. 

 

Su cuerpo actual de grabados en relieve hacen referencia a la historia de los pueblos aztecas de México, y el papel de la religión en la represión de los nativos y su cultura mediante el desplazamiento de una creencia religiosa o la mitología y la cultura por otra. 

"Otro concepto que uso seguido es el muro entre México y Estados Unidos. El significado de la frontera es algo con lo que siempre crecí, tuve una infancia con aspectos que delimitaban mi experiencia", explicó Álvarez.

La figura central de la serie que se muestra en la exhibición es de la diosa azteca 'Tonantzin', un título general otorgado a deidades femeninas. 

Diosas como la Madre Tierra, diosa de la sustentabilidad, la figura de la abuela honrada y la madre del maíz fueron adoradas por los pueblos indígenas de México y América Central.

"La experiencia artística se vive muy distinta en El Paso y Filadelfia, mis obras se han forjado mediante la belleza y riqueza cultural fronteriza y también las mismas limitaciones de la región. Pero no cambiaría mi experiencia por nada", concluyó Álvarez.

Ambas exhibiciones se mantendrá abierta hasta el 25 de noviembre de este año. Para más información visite www.brandywineworkshop.com.

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