Los expertos recomiendan que tanto mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, como niños y adolescentes, eviten consumir bebidas energéticas.

Cuando las bebidas energéticas aparecieron en el mercado, los consumidores estadounidenses las acogieron con los brazos abiertos ante la promesa de que al tomarlas, sus niveles de energía se incrementarían resultando en un mayor rendimiento físico y mental.

Sin embargo, Sheri Zidenberg-Cherr, nutricionista de Extensión Cooperativa de la Universidad de California, y Karrie Heneman, investigadora en el Departamento de Nutrición de UC Davis, explican en el reporte “Energy Drinks”, que hasta ahora, sólo existe una evidencia muy limitada de que en realidad las bebidas energéticas pueden mejorar significativamente el rendimiento físico y mental de quienes las consumen, o bien, reducir la fatiga mental durante largos periodos de concentración y mantener en alerta a los conductores agotados.

 El principal compuesto de las bebidas energéticas o deportivas es cafeína en grandes concentraciones en combinación con otros ingredientes como la taurina, guaraná y vitamina B.

El término bebidas energéticas fue creado por las grandes compañías de refrescos pero no ha sido reconocido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) o el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

 ¿Qué efectos adversos pueden provocar las bebidas energéticas?

El contenido de cafeína en una porción de bebida energética de 8 a 12 onzas puede variar entre 72 y 150 mg; sin embargo, muchos de los envases contienen de 2 a 3 porciones, lo cual incrementa la ingesta de cafeína hasta 294 mg por envase. En comparación, el contenido de cafeína de una taza de café colado de 8 onzas es de 134 a 240 mg; de té, 48 a 175 mg y de 22 a 46 mg de un refresco de cola.

 Una revisión reciente de información sobre bebidas energéticas determinó que el consumo de 400 mg de cafeína por parte de adultos saludables no se asocia con ningún efecto adverso. Sin embargo, los grupos de riesgo, como mujeres embarazadas o en edad reproductiva y menores de edad, deben limitar su ingesta de bebidas con cafeína a un máximo de 300 mg, para las primeras y 2.5 mg por cada kilo de peso para los segundos. Entre los adolescentes, el consumo mayor a los 100 mg de cafeína diariamente ha sido asociado con un incremento en la presión arterial. En resumen, los expertos en nutrición recomiendan que tanto mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, como niños y adolescentes, eviten consumir bebidas energéticas.

 No obstante, el reporte de UC cita un reciente sondeo realizado entre 78 jóvenes de entre 11 y 18 años, el cual reveló que un 42,3 por ciento de ellos han consumidos bebidas energéticas.

 Aún a los adultos sanos los expertos les sugieren actuar con cautela cuando consuman este tipo de bebidas, porque aunque el consumo de 400 mg de cafeína diariamente parece no tener efectos adversos en la salud, la ingesta de dos o más bebidas energéticas en un solo día, si lo puede tener. Entre los efectos adversos relacionados con el consumo de más de 400 mg de cafeína al día se encuentran nerviosismo, irritabilidad, insomnio, incremento en las ganas de orinar, arritmia cardiaca, reducción de la densidad ósea y problemas estomacales.

 Algo que se ha puesto muy de moda recientemente, especialmente entre los jóvenes, es la mezcla de bebidas energéticas con alcohol. Un estudio reciente reveló que a pesar de que los participantes, a los que se les dio a beber esta combinación, no se sentían intoxicados, su actuación durante pruebas de coordinación motora a las que se les sometió y los tiempos de reacción fueron igual de malos que cuando se les sometió a las mismas pruebas estando solamente bajo los efectos del alcohol.

 “En resumen, una persona puede, sin darse cuenta, pasar por alto los efectos debilitadores de una intoxicación debido a la sensación de alerta producida por la bebida energética. Además, el alcohol y la cafeína actúan como diuréticos, incrementando la posibilidad de deshidratación y efectos cardiovasculares adversos. Por esta razón, no es recomendable mezclar las bebidas energéticas con el alcohol”, señalan Heneman y Zidenberg-Cherr en el reporte de UC.

 El reporte, Energy Drinks, (en inglés) se puede descargar gratuitamente, visitando la página de Publicaciones de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la UC.

 

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Andrea Vega / Redacción AL DÍA