El follaje otoñal puede resultar hermoso a la vista. Sin embargo, una vez que los árboles comienzan a dejar caer las hojas, el otoño puede implicar un enorme trabajo para los dueños de viviendas.

Un árbol en su madurez puede contar con más de 200.000 hojas, la mayoría de las cuales caen cuando llega el invierno. Si multiplica esa cifra por la cantidad de árboles existentes en la propiedad, verá la tarea titánica que implicará la limpieza de tantas hojas.

En dependencia de las dimensiones de la propiedad, la limpieza de hojas pudiera demorar un día entero. Sin embargo, si se hace correctamente, se garantizará que el césped cubierto por esas hojas seguirá progresando y estará en mejor posición para afrontar el invierno.

Para la mayoría de las personas, el rastrillo es la mejor herramienta para limpiar las hojas caídas. Aunque las sopladoras pudieran parecer más rápidas, sólo dispersan las hojas en vez de congregarlas para desecharlas más fácilmente. Además, son ruidosas y expulsan gases en la atmósfera al quemar combustible.

Es importante rastrillar lo más profundamente posible para retirar la pajuza o el césped seco y otros desechos que se puedan formar en el césped. Esto ayuda a evitar la sofocación o decoloración del césped.

Las hojas se pueden reunir y echar en bolsas biodegradable y llevarlas al centro local de reciclaje. También se pueden triturar y usarse como abono vegetal. Como las hojas en sí no son materia orgánica idónea, es mejor que se mezclen en una pila de abono vegetal para genera el "oro negro" tan necesitado por las plantas.

Si no hay demasiadas hojas en la propiedad, se les puede pasar la cortadora de césped por encima, para triturarlas y convertirlas en abono. Sin embargo, cuando hay grandes cantidades, es necesario recogerlas y desecharlas.  

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Andrea Vega / Redacción AL DÍA